El Correo

La huerta se apropia del adoquinado

La huerta se apropia del adoquinado
  • Javier Sampedro y Félix Sarramián reeditan su triunfo en un certamen en el que irrumpe con fuerza la producción de fresas en la Comunidad

«¿Qué pasa aquí, que hay más gente que en Las Ramblas?», preguntaba con acento catalán una peregrina a su compañera de fatigas al tiempo que ambas embocaban la calle Portales. Los foráneos del lugar compartían sus cábalas acerca del origen de tanta algarabía. «Tiene que ser una boda en la iglesia esa grande», se oía en una acera; «estarán regalando algo», apostaban desde la contraria.

Bien podría tratarse de la firma de discos de algún mito de la canción ligera de los sesenta –a tenor de la edad media de los visitantes–, pero la causa de que ayer fuera imprescindible sacar el codo a pasear para hacerse un hueco y avanzar por la principal arteria del casco antiguo logroñés no era otra que la celebración del Concurso Agrícola de La Rioja, organizado desde hace ya 48 años por la Fundación Caja Rioja.

Dieciséis fueron los agricultores aspirantes a presumir de género con su clientela durante los doce próximos meses, si bien la jornada resultó productiva para todos ellos. Porque durante las cuatro horas que duró el evento el tintineo de las cajas registradoras no dejó de sonar. «Ojalá hubiera mercados así una vez al mes, porque aquí damos más salida al producto que en cualquier otro día cualquiera», apuntaba César mientras despachaba fruta a dos manos.

Otros, como Carmen (La huerta de Sarramián), no ocultaban que «más que las ventas, lo que recompensa de verdad es el orgullo de decir durante todo el año que somos los ganadores del Concurso Agrícola». Sin duda sabe de lo que habla, pues su negocio se ha acostumbrado ya a repetir triunfo cada año en la categoría de Mejor Conjunto de Hortalizas, una tradición a la que tampoco han renunciado en esta edición.

Su homólogo en la categoría de frutas, Javier Sampedro, también ha reeditado el triunfo cosechado el pasado año. «Cuando la gente ve la etiqueta del premio se motiva más para comprar, porque sabe que son productos de casa y de calidad», señalaba ayer antes de conocer que el primer premio volvería a ser para él.

Una visión que también comparte José Luis Yanguas (La Queleña), cuya ciruela reina Claudia fue distinguida como mejor producto frutícola del concurso: «Más importante que el premio es la salida que le puedes dar al producto después gracias a este aval».

Año «malo» por la sequía

Una de las gratas sorpresas de este año fue la consecución del segundo premio de frutas por parte de Daniel Leza, ingeniero agrónomo que ha apostado por la producción de fresas en Lardero. «Hemos montado un invernadero con 20.000 plantas y están dando un producto de mucha calidad», afirmó, matizando que «es imposible competir en precio con el fresón de Huelva, por lo que nuestra apuesta consiste en lograr un producto de primera calidad».

Eventos como el concurso ayudan al sector primario a hacer frente a un curso marcado por la ausencia de lluvias y el altísimo calor registrados este verano. Estas dos circunstancias se han ‘cobrado’ una víctima este 2016, tal y como apuntaba el director de la Fundación Caja Rioja, Arturo Colina, quien señaló que «algo tan nuestro como el pimiento najerano no ha podido llegar al concurso en su máximo esplendor».