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Entidades con bandera azul

Entidades con bandera azul
  • En La Rioja 640 centros de trabajo lucen certificado AENOR en sus procesos

En la puerta de sus instalaciones no cuelga una bandera azul, cual playa de las que mucha gente pisa estos días, pero sí que podrían considerarse entidades de ‘bandera azul’. Según datos de la entidad certificadora AENOR, 640 centros de trabajo de La Rioja cuentan con la acreditación en la calidad de gestión de sus procesos o en el respeto al medio ambiente.

La gran mayoría lo hace en la ISO 9001, en concreto 323 –entre empresas e instituciones públicas–, que «acredita que se ha implantado el Sistema de Gestión de la Calidad», señalan desde AENOR. La siguiente certificación en número, 133, es la Norma UNE-EN ISO 14001 que acredita la implantación de este Sistema de Gestión Ambiental que ayuda a prevenir los impactos.

Vargas Envases y Embalajes de Madera, ubicada en Gimileo, es una de las empresas con las ISO 9001 (1999) y 14001 (2006) emitidas por AENOR, y con la acreditación de Cadena de Custodia de Productos Forestales, del Sistema PEFC (2008). «La primera certificación, la 9001, resultó la más complicada, además fuimos pioneros en el sector; luego vimos cómo funcionan y las siguientes fueron más sencillas», reconoce el gerente de Estucherías Vargas, Antonio Vargas.

«Nos sirvió para desarrollar e implantar un sistema de trabajo que ya aplicaban otras grandes empresas. Veníamos de una empresa de corte familiar, con casi cien años, y hubo que ir profesionalizando la gestión», destaca Vargas. «Creo que, sin la ISO 9001, no hubiéramos llegado a donde hemos llegado. Es cara para quien solo lo tiene por el título, pero para quien la considera una forma de organizarse merece la pena», añade.

«La 14001 la conseguimos con un convencimiento mayor, sabiendo que vendemos a bodegas que buscan calidad y necesitaban un envase que les ayude a desarrollar su propia marca», apunta Vargas. «Estas certificaciones son una buena tarjeta de presentación, facilitan mucho, y más cuando sales a exportar», concluye.

Juan Bezos, director de Calidad de Grupo Garnica Plywood, se pronuncia en la misma línea. «En ciertos países, no contar con las certificaciones es una barrera para entrar», señala. Y es que su empresa no solo está acreditada con la ISO 9001 y la 14001 y la Cadena de Custodia de Productos Forestales (PEFC), «buscamos la mejora continua y en este momento son 117 las certificaciones que suma la compañía: además del eliminar barreras al mercado, das una imagen de empresa y das confianza al cliente», resalta Bezos.

En el caso de Garnica Plywood, que llega a 47 países de todo el mundo y el 90% de sus ventas se llevan a cabo fuera de España, hace trece años que cuentan con las certificaciones ISO. «Hay que elaborar mucha documentación para estandarizar los procesos, y luego acostumbrar a la gente a que hagan más controles; a nosotros nos costó poco, pero la parte de implantación práctica suele ser la más complicada», explica.

Agroalimentación

Conservas Franco Riojanas, del grupo Rafael González, es un ejemplo de empresa agroalimentaria con ISO 9001 y 14001. «En 1998 comenzamos nuestra andadura en la confianza que las certificaciones aportan a sus procesos, obteniendo la ISO 9001 de Gestión de la Calidad. Más tarde, en 2002, logramos la 14001 de Gestión Ambiental y en 2008 certificamos los procesos en seguridad alimentaria; comenzando por el estándar internacional IFS y posteriormente con la consecución del protocolo BRC», explica Carlota González, CEO de la conservera.

Todo surge «por iniciativa personal, pero también es cierto que posicionarse en el mercado con un producto ‘más seguro’ se ha convertido en una herramienta clave para poder trabajar. Los clientes son cada vez más exigentes a todos los niveles», admite González. Así que con las certificaciones se logra «valor añadido, seguridad y confianza». Además, «garantiza la seguridad y calidad de los productos con un mayor control de los procesos de producción y sus productos, se minimizan costes y se logra un mejor posicionamiento comercial frente a la competencia».

Pero no solo las empresas pueden alcanzar esas certificaciones, también las entidades públicas e instituciones. Un ejemplo es la Agencia de Desarrollo de La Rioja (Ader. «Arrancamos con la ISO 9001 en una unidad de Ader en 2001 y entre 2003 y 2004 se logró para el conjunto de la agencia; en 2005 la 14001; en 2011 una certificación de accesibilidad; y este mismo año el reconocimiento EFQM de cinco estrellas, que nos hace la única agencia de desarrollo del país a este nivel tan alto», subraya su gerente, Javier Ureña.

«Es interesante para las instituciones, sobre todo las que funcionan con fondos públicos, para generar esa trazabilidad, dar transparencia, alinear los objetivos de todos los miembros, implicar al equipo en el modelo de superación, de gestión», destaca.

Déficit en las pymes

No todo está hecho en tema de certificaciones, como reconoce Ureña. «Nos queda una capa muy importante de pymes donde hay déficit de estas certificaciones y sobre todo de esa gestión más profesionalizada y de calidad».

Como aspectos menos positivos suenan varias conclusiones de las entidades consultadas: «Los asesores a veces hacen un poco complicados los procesos»; «lleva mucho trabajo y no sabes hasta qué punto te aporta, pero es una puerta para mejorar».