El Correo

Apostar no es un juego de niños

Apostar no es un juego de niños
  • Los especialistas alertan del descenso en la edad media de los usuarios de las apuestas deportivas, hasta generar problemas de adicción en menores de edad

Desde que el 6 de junio de 2012 el Estado regularizara el juego online, las casas de apuestas se han ido abriendo hueco de forma exponencial en los hábitos de los consumidores. Es ya una ‘rara avis’ el espacio deportivo que no echa un vistazo a la cotización del triunfo de ambos contendientes ante la previa de un encuentro y aunque actualmente solo hay un equipo de Primera División (el Málaga) patrocinado por casas de apuestas, sus logotipos han lucido en la pechera de la mayoría de camisetas de juego en las últimas temporadas.

El problema está en que todos los estudios revelan que la edad media de los apostantes es cada vez más baja. Incluso, la clínica barcelonesa Triora -especializada en rehabilitación de adicciones- publicaba este verano un estudio que subraya que la edad media de los ludópatas ha caído hasta los 18 años en nuestro país.

En La Rioja, las principales instituciones encargadas de combatir adicciones coinciden en esa percepción. En la Asociación Riojana para la Atención de personas con problemas de Drogas (ARAD) tratan en la actualidad a cuatro menores con problemas «puros» de adicción a «las apuestas y las nuevas tecnologías», revela su presidente, José Luis Rabadán, quien sostiene que «hay muy poca diferencia entre una adicción al juego online y la adicción a cualquier sustancia». En cuanto a los mayores de edad, Rabadán detalla que «no los tenemos cuantificados porque ahí entran personas que comparten simultáneamente distintas adicciones, como al alcohol o la cocaína».

En Proyecto Hombre la situación no es diferente. La responsable de su programa de adolescentes, Marta del Val, señala que «aquí vienen normalmente chicos con problemas de consumo, pero una vez que empezamos a ver cómo se desenvuelven en las distintas áreas identificamos un aumento de las apuestas deportivas en chavales incluso menores de dieciocho años». Una tendencia tan alcista como que «ahora mismo estamos trabajando con cerca de cuarenta chicos, de los cuales apuestan por internet al menos el 40 o el 50%».

Al igual que en ARAD, Proyecto Hombre trabaja con estos jóvenes «del mismo modo que en los casos de adicciones a sustancias», ya que «el problema no es otro que la incapacidad para controlar los impulsos y generar otras habilidades sociales». Sin embargo, sí hay una diferencia notable en cuanto a los objetivos que se persiguen en uno y otro caso: «Si con la adicción al cannabis la meta es la abstinencia total de porros, no podemos hacer que los jóvenes se abstengan de la pantalla de ordenador o el teléfono móvil», por lo que «tratamos de que sean capaces de asumir su responsabilidad si algún día deciden volver a apostar», apunta Del Val.

¿Es casual que los adolescentes sean cada vez más propensos a apostar por internet? José Luis Rabadán y Marta del Val no lo creen. El primero detalla que «el perfil del jugador ha cambiado y ahora apuestan personas que manejan bien las nuevas tecnologías y que jamás habrían sido jugadores si no hubieran salido estas tecnologías del juego», mientras que Del Val considera que «el modo en que las casas de apuestas diseñan sus campañas de promoción denota que tratan de acercarse mucho a los gustos de la gente joven».

Hábito social

A juicio de estos dos especialistas en combatir las adicciones, el principal problema del juego online respecto a otras modalidades -como las tragaperras- reside en su aceptación social. «Las apuestas deportivas entran dentro de la cultura del adolescente, en sus conversaciones rutinarias y acaban convirtiéndose en un círculo. Lo cuentan sin ningún tipo de problema cuando juegan, no es algo que genere rechazo, ya que el que juega entra en ese círculo», afirman en Proyecto Hombre», mientras que Rabadán subraya que «puedes apostar las 24 horas del día y los 365 días del año; la principal diferencia con las tragaperras es que en las apuestas por internet tienes invisibilidad y accesibilidad».

La inmediatez, indica Marta del Val, también juega un papel determinante para que los adolescentes se decanten por las apuestas deportivas: «Puedes apostar por una carrera de galgos que empieza en la otra punta del mundo dentro de cinco minutos y en diez minutos ya sabes si has ganado o no; la necesidad de esta inmediatez es una de las características del adolescente, por eso no le verás nunca comprar lotería de Navidad en agosto».

Para que esta tendencia se revierta, todos los esfuerzos se centran en la prevención. «Si concienciamos a los padres de los peligros y ventajas que conllevan las apuestas en un adolescente podremos hacer que ellos lo transmitan a su hijo, porque uno de los principales problemas que nos encontramos es la normalización de los padres por este tipo de apuestas», apunta Del Val, quien indica que «todos los agentes estamos detectando que esto puede ser un gran problema dentro de unos años, como ya lo advertimos hace años con el cannabis».