El Correo

Salud aumenta la prevención ante las conductas suicidas en los jóvenes

Santolalla, Ortega y Pérez, antes de comenzar la sesión informativa ‘Espacios para la Salud’ en la Casa de los Periodistas.
Santolalla, Ortega y Pérez, antes de comenzar la sesión informativa ‘Espacios para la Salud’ en la Casa de los Periodistas. / Javier Goicoechea
  • Una guía para saber cómo tratar estos casos y un formulario específico que utilizará el servicio de Urgencias ayudarán a detectarlos

Salud implementará una estrategia para la prevención de suicidios enmarcada en el ‘Plan de Salud Mental de La Rioja 2016-2020’, que incluirá un servicio especializado para adolescentes. Esta actuación coordinará el trabajo de los distintos servicios de salud, como pueden ser Salud Mental y Urgencias, y el de otras instituciones de carácter educativo, penitenciario y asociaciones que trabajan en ese campo. Una de ellas es El Teléfono de la Esperanza.

«El suicidio es una enfermedad mental importante, y como tal hay que tratarla», explicó ayer el jefe del departamento de Salud Mental del Hospital San Pedro, Miguel Ángel Ortega, en la sesión ‘Espacios para la salud’, celebrada en la Casa de los Periodistas, en la que también participaron la presidenta del Teléfono de la Esperanza de La Rioja, Magdalena Pérez, y el Supervisor de Enfermería del Hospital de La Rioja, Iván Santolalla.

En La Rioja la tasa de suicidio, siete de cada 100.000 personas, está un punto por debajo de la media nacional y a su vez muy alejada de los países asiáticos o Rusia, que son las naciones donde mayor incidencia tiene.

El plan estratégico pretende mejorar el registro y la detección de los posibles intentos de suicidio y para ello Urgencias contará con unos formularios específicos para identificarlos. Por otro lado, Salud elaborará una guía de ayuda para la prevención, en la que colaborará el Teléfono de la Esperanza. Pero las actuaciones van más allá y también esperan mejorar la intervención y el seguimiento de las personas que ya lo hayan intentado, especialmente en los adolescentes. Para ellos se creará un protocolo de actuación específico. Una actuación que se suma al refuerzo de actividades que se están llevando a cabo en la Unidad Infantil y Juvenil destinadas a la prevención e información de las actitudes suicidas en los adolescentes.

Segunda causa de muerte

El suicidio es la segunda causa de muerte más común entre los jóvenes de entre 15 y 25 años, por detrás de los tumores y se sitúa a la cabeza para el grupo de edad de jóvenes de entre 20 y 25 años.

Este plan responde a una preocupación a nivel nacional que está impulsando actuaciones similares en el resto de comunidades autónomas. «La misma Organización Mundial de la Salud estableció en 2014 que el suicidio era un problema de salud quizá de los más importantes en la comunidad europea», señaló Ortega.

Por su parte Magdalena Pérez explicó que en el Teléfono reciben llamadas de todo tipo, pero que lo importante siempre es «escuchar y no restarle importancia» porque nueve de cada diez personas que intentan suicidarse lo habían avisado en alguna ocasión.

De hecho, Pérez contó que, desde que están presentes en los centros educativos en los que realizan talleres sobre el cuidado de la salud emocional, el porcentaje de llamadas de jóvenes que van desde los quince años ha aumentado, aunque no es numero muy alto. «La herramienta del teléfono es una herramienta que todos los chavales tienen a mano cuando se encuentran mal o un amigo necesita ayuda», contó.

Por eso Pérez cree que es vital trabajar en el ámbito de la prevención y la información. El Teléfono de la Esperanza ha editado un folleto bajo el lema ‘Ponle ganas a la vida’ para el día de hoy, Día Internacional para la Prevención del Suicidio, en el que especifican que si una persona te habla de ideas de suicido no hay que cambiar de tema y sí «escuchar sin juzgar» y «expresarle tu preocupación».

También explican que detrás de las persona que quiere suicidarse no hay ni cobardes ni valientes, sino una persona «que sufre y necesita tu apoyo».

El Teléfono de la Esperanza es un servicio activo los 365 días del año, que lleva en funcionamiento catorce años y que está gestionado por voluntarios que han sido formados durante dos años.