El Correo

Los tres acusados de detención ilegal niegan haber estado en Lardero ese día

Los acusados, en el banquillo, durante la vista de ayer en la Audiencia Provincial.
Los acusados, en el banquillo, durante la vista de ayer en la Audiencia Provincial. / JUAN MARÍN
  • La víctima explicó cómo le arrastraron al interior de la vivienda, le ataron a ella y a sus dos hijos y registraron la casa en busca de dinero

Tres hombres, acusados de ser los presuntos autores de otros tantos delitos de detención ilegal, uno de robo y otro de tenencia ilícita de armas, los dos primeros en una casa de Lardero negaron ayer su participación en los hechos, mientras que la víctima mantuvo haberles reconocido ante la Policía.

El fiscal solicita una pena total de 62 años de cárcel para los tres acusados de estos hechos, ocurridos en mayo de 2015, en una casa en la que retuvieron a sus tres ocupantes mientras registraban las dependencias de la vivienda.

La Audiencia Provincial de Logroño inició ayer la vista oral contra estos tres acusados, dos de ellos residentes en Salamanca, a quienes el fiscal imputa penas de 20 años de cárcel y 22 al tercero -vecino de Laguna de Duero (Valladolid) y con antecedentes penales- quien mantenía un parentesco con la familia denunciante.

Este parentesco viene dado porque, según relató la víctima, este acusado era la pareja sentimental de una de las hermanas de su marido, que había fallecido en un accidente de tráfico.

Según el fiscal y la víctima, los acusados acudieron al domicilio de ella en Lardero, quien vivía con sus dos hijos, circunstancia que negaron los tres acusados, quienes aseguraron que el día de los hechos no se encontraban en la capital riojana, que era una ciudad que no conocían, salvo uno de ellos por trabajos de mudanzas.

La víctima también relató que, junto a su marido y sus hijos, se habían trasladado desde Cádiz a vivir a Lardero, donde su marido, tenía un taller.

También recalcó que su esposo ya le había comentado en alguna ocasión que no le gustaba cómo era este acusado, pareja de la hermana de su esposo y que, por ello, cuando hicieron el traslado a La Rioja no le quería decir su lugar de residencia.

En el juicio, los tres acusados admitieron conocerse entre ellos por el ambiente nocturno en Salamanca -uno de ellos era jefe de seguridad de varias discotecas, otro trabajaba de portero en una de ellas aunque como complemento a su empleo realizaba trabajos de mudanza, y el tercero les conocía.

Sobre la sucesión de los hechos, la víctima precisó que el día de los hechos se encontraba en el domicilio con uno de sus hijos y llamaron al timbre de la casa.

Uno de los acusados, con la excusa de entregar un ramo de flores para la mujer, le agarró del cuello, le tapó la boca y le encañonó con una de las pistolas en la cabeza, según testificó la víctima en la vista oral.

Después la arrastraron al interior de la vivienda, donde le dijeron que su difunto marido había dejado una deuda de 600.000 euros en una operación de Panamá y le exigieron su pago o matarían a sus dos hijos y después a ella.

La mujer relató, entre otros aspectos, que no tenía tal volumen para entregarles y después la bajaron al sótano con uno de sus hijos, donde les dejaron atados juntos con bridas, y cuando llegó el segundo hijo le inmovilizaron en una tubería. Mientras, los asaltantes revolvían el chalé buscando objetos de valor, como incidió la víctima, aunque estos extremos, en conjunto, los han negado los tres imputados, al insistir en que ese día no estaban en Logroño.

Después de una hora, se apropiaron de 45.000 euros en metálico, un Rolex y otros objetos y se marcharon de la casa, y poco después uno de los hijos consiguió llamar al servicio de emergencias.

Aparecen tres armas

En casa de uno de los acusados, al que piden 22 años de cárcel, se encontraron dos revólveres y una pistola, todos sin licencia, y varias bridas como las que se emplearon en el asalto.

Este acusado explicó que, cuando se produjo el registro en la vivienda que compartía con su compañera sentimental y al que acudió expresamente desde la prisión, él desconocía que hubiera este armamento, salvo material que utilizaba para un deporte con pistolas de compresión.

Los procesados tendrán que devolver el dinero y los efectos sustraídos durante el robo.

Tras la declaración de los acusados y la víctima, el juicio continuó con la declaración de otros testigos.