Vitoria dice adiós a sus fiestas

Celedón ha regresado esta madrugada a su refugio. / Blanca Castillo

Ya sólo quedan 360 días para que Celedón vuelva a emprender su vuelo desde San Miguel

NURIA NUÑO

Parece que fue ayer cuando Celedón, fiel a su cita anual, descendió desde la torre de San Miguel para regocijo de todos los vitorianos y de quienes visitan la capital alavesa por estas fechas. Con él, llegaron la alegría y el jolgorio de unas fiestas de La Blanca en las que el ambiente en la calle ha sido estupendo y que, a la una de esta madrugada, han tocado a su fin, de forma oficial, después de que el popular personaje desplegara, para tristeza de no pocos, su paraguas y hatillo para regresar a sus cuarteles de invierno. Habrá que conformarse con que la idea de que ya sólo quedan 360 días para que el aldeano más querido por estos lares vuelva a emprender su vuelo sobre la plaza de la Virgen Blanca, invitando a todos a anudarse el pañuelo y disfrutar de la jarana colectiva.

Como es ya tradicional, la subida de Celedón -en la que, al igual que la bajada, se ha vetado el acceso al vidrio- ha estado amenizada por la Banda Municipal de Música y una deslumbrante traca final de fuegos artificiales a cargo de la Pirotecnia FML que ha iluminado la noche sobre el centro de la capital alavesa. No ha sido el único acto especial de la velada.

Nada más certificarse la despedida festiva, ha tenido lugar la última ofrenda de la ciudad a la patrona de Vitoria y se ha entonado la Salve Popular organizada por la Cofradía de la Virgen Blanca. Ante su hornacina, algunas cuadrillas han bailado un aurresku de honor.

Apenas quince minutos después de la una de la madrugada, se ha celebrado la subida delBlusa y la Neska caídos en la calle Prado. Y muy cerca, en Mateo Moraza, se ha rendido un homenaje de despedida a Celedón. La comitiva ha recorrido la plaza Celedones de Oro, Dato y la plaza del Arca para terminar bailando un aurresku ante la figura del Caminante.

Minutos después de la Procesión de las Velas, una degustación de chocolate con bizcochos, en la calle San Prudencio, ha servido para endulzar la vuelta a la normalidad de los vitorianos, que empezarán la cuenta atrás para ver el próximo 4 de agosto bajar del cielo a su aldeano más querido.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos