Los veteranos piden paso

Los blusas y neskas veteranos disfrutan de su día en las Fiestas de Vitoria. / Igor Aizpuru

Los blusas y neskas más experimentados disfrutan de su día en el tramo final de las Fiestas de La Blanca

SERGIO CARRACEDO

Los blusas y neskas más experimentados se abren paso en el tramo final de las Fiestas de la Virgen Blanca. Los miembros de la cuadrilla de Blusas y Neskas Veteranos, que celebra este 8 de agosto su 40 aniversario, se han calzado las abarcas y vestido la indumentaria oficial para disfrutar de su jornada festiva.

Los jóvenes blusas y neskas de ayer, curtidos en mil batallas, han derrochado alegría y ganas de vivir unas fiestas de las que han disfrutado desde hace décadas. Ajenos a la edad que figura en sus documentos de identidad, septuagenarios, octogenarios y nonagenarios vitorianos, fieles a la Virgen Blanca, se han venido arriba, porque si algo caracteriza a los veteranos es su fuerza y su deseo de hacer disfrutar con sus ocurrencias a quienes les observan. Por no hablar de sus inagotables ganas de chufla. En ocasiones, resulta difícil seguirles el ritmo.

Cualquiera podría pensar que les han dado cuerda para sobrellevar con un humor envidiable y una dosis extra de vitalidad una jornada que ha arrancado a las nueve de la mañana con la emotiva misa que acoge la iglesia de San Miguel; una ceremonia en la que se escucha más de un suspiro y se asoma alguna lagrimilla por aquellos que se han ido.

Foto de familia, en el 40 aniversario

La misa sirvió de antesala al aurresku y a la ofrenda floral y los vivas ante la hornacina de la patrona de Vitoria. Acto seguido, los veteranos se alinearon en perfecta formación en la escalina de San Miguel para posar para que los fotógrafos hicieran la foto de familia en su cuarenta aniversario.

La historia de este día de fiestas, dedicado a los más experimentados, se remonta al 25 de julio de 1977, cuando a Javier Cameno, presidente de los Celedones de Oro, se le ocurrió «la feliz idea» de proponer la inclusión en el programa festivo de un día especial para quienes echaban en falta anudarse el pañuelo, ceñirse la faja y calzarse las abarcas. «Lo organizamos todo en menos de dos semanas. Al final, salimos 505 blusas veteranos. Ha sido el récord absoluto», rememora.

Después de cumplir con la patrona, unos han optado por participar en los pasacalles, otros por retomar fuerzas con el almuerzo y alguno que otro por acompañar a sus nietos a los distintos espectáculos infantiles que se han celebrado hoy en distintos puntos de la ciudad. También han tenido tiempo para echar unos bailes para terminar la jornada matinal en los bares de las plazas de España y de la Virgen Blanca. Tras la comida, los veteranos se presentaron en la calle Dato para encabezar, como es costumbre, el paseíllo.

Cuarto día

En las calles de la capital alavesa se dejan notar ya los cuatro días de fiesta, con sus respectivas noches. Pese a que por el centro de la ciudad ya se ve menos gente, los blusas veteranos se afanan con buena cara por mantener el buen ambiente festivo.

Esta noche le tocará el turno a la pirotecnia Tomás, de Castellón, dentro de la XV muestra de fuegos artificiales de Vitoria, y a los colombianos Morat en la plaza de Los Fueros. Este miércoles es el último día de las fiestas de Vitoria 2017 que, ya la madruga del jueves, despedirá a Celedón hasta el próximo año.

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