Preparados para el próximo Ironman

55 kilos. Los toneles, que marcaban ese peso en vacío, debían empujarse por un recorrido por plaza de España, Virgen Blanca, Mateo Moraza y lehendakari Agirre. En total, 1,6 kilómetros. / Igor Aizpuru. VÍDEO Urtxi Lezámiz

Los participantes en la carrera de barricas coinciden en los duro del recorrido

Sara López de Pariza
SARA LÓPEZ DE PARIZA

A falta de burros buenos son toneles. Así lo han demostrado los participantes en la segunda edición de la carrera de barricas, una competición que busca hacerse un hueco en el programa del Día del Blusa tras la supresión de la tradicional prueba de pollinos. Protegidos con guantes y con la motivación por las nubes, un centenar de blusas y neskas se preparaba para tomar la salida en la plaza de España entre una gran expectación cuando pasaban unos minutos de las 11.30 horas. A partir de ahí, la buena forma física para completar los 1,6 kilómetros, la fuerza para arrastrar el barril de 55 kilos y la estrategia para superar a los rivales se convirtieron en las claves de una emocionante prueba que busca promocionar los vinos de Rioja Alavesa.

La cuadrilla de blusas Basatiak, en concreto el equipo formado por Mario Salazar, Ape, Aritz Apellániz e Igor Peña, se ha proclamado vencedora de la carrera por segundo año consecutivo con un tiempo de 10 minutos y 31 segundos, mientras que Zintzarri y Belakiak completaron el podio. Con cambios respecto al recorrido del año pasado, los jóvenes participantes coincidieron en subrayar la «dureza» del nuevo trayecto así como el «buen ambiente». Esta vez, los blusas y neskas tenían que hacer rodar el barril por la plaza de España para después subir la cuesta de la Virgen Blanca, recorrer Mateo de Moraza y descender por Lehendakari Aguirre hasta el punto de partida. «Hemos cambiado el recorrido para darle más emoción y facilitar la visión del público», apuntaba Iván Saldaña, de la asociación Vitoria-Gasteiz Wine City.

Fotos

Divididos en 25 equipos de cuatro miembros cada uno, los ‘empujadores’ debían completar cuatro vueltas, con relevo a la mitad de la prueba. Tras un apasionante inicio con choques y alguna caída incluida, los momentos más duros se vivieron en la subida de la Virgen Blanca, el tramo más fatigoso. Instantes después de cruzar la línea de meta, Alba y Julen, de Siberiarrak, subrayaban mientras se recuperaban del esfuerzo que «la carrera ha sido mucho más dura de lo que esperábamos, no nos dijeron que teníamos que dar dos vueltas seguidas y hemos acabado agotados». Se repartieron 300 botellas de agua a los competidores exhaustos. «Es el único día de las fiestas que los blusas beben agua», comentaba entre risas uno de los organizadores.

«No es ninguna tontería»

Ander Riaño, Mikel Ortueta, Iosu Extremiana y Peio Vitoria, de Basatiak y quintos clasificados, saltaban con sus compañeros de cuadrilla bajo el arco de llegada al grito de ‘¡Basatiak, au, au au!’ y orgullosos de su hazaña. «Somos los dueños ya, estamos muy contentos pero más que cansados. Esto no es ninguna tontería», compartían los blusas mientras a falta de champán, se bañaban en agua. «La subida de la Virgen Blanca ha sido lo más duro, pero nuestra estrategia ha sido empezar muy fuerte para dejar a los rivales atrás y facilitar la cosa al relevo», añadían.

En los mismos términos se expresaban las neskas de Zintzarri Marta, Ceci, Nekane, Maitane, Jaione y Sandra, ataviadas con cascos militares y con dos rayas pintadas en la cara para la batalla, uno de los atuendos más llamativos de la mañana. «Ha sido nuestra primera vez y es muy cansado, ir corriendo pero sobre todo el ir agachadas todo el camino. Para la primera vuelta ya estábamos muertas», confesaba Marta. Eso sí, todos los participantes recibieron como premio una botella de vino Envite de Bodegas San Prudencio y una camiseta conmemorativa de la cita. Los ganadores se llevaron además una barrica llena de 225 litros de vino, txapela bordada, un estuche con botellas de txakolí alavés, visita y cata en una bodega, botas para el txupinazo y un libro la provincia.

En esta segunda edición de la carrera de barricas, la Fundación Vital, uno de los patrocinadores del evento, eligió al club de rugby Gaztedi para dar el banderazo de salida en reconocimiento por la organización del mundial de rugby inclusivo que se celebrará este mismo mes, hicieron los honores en representación del club Oier, Janire y Álvaro.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos