Pasen y vean, aún están a tiempo

Monica Rossi cautiva al público con sus acrobacias.
Monica Rossi cautiva al público con sus acrobacias. / JESÚS ANDRADE

El Gran Circo Mundial ofrece hoy sus últimas funciones, marcadas por la ausencia de animales, que han despertado interés desde su 'retiro' anexo

MIRIAM DE LA MATA

Ilusiones ópticas, acrobacias, saltos mortales y desafíos a las leyes de la física componen el cóctel que se sirve bajo la carpa que el Gran Circo Mundial ha instalado en el recinto ferial de Mendizabala y que hoy se despide. Los espectadores aún pueden disfrutar si lo desean de las nuevas y mejoradas propuestas que la compañía ha traído y que no han dejado indiferente a nadie.

En una ciudad en la que los animales no tienen cabida, el circo se resiente. Sarah Guzmán, representante de la empresa, asegura que atrae a menos público: «Venimos de Pamplona, donde hemos realizado actuaciones con animales. Próximamente iremos a la Aste Nagusia de Bilbao, en la que también actuarán. Este año, la experiencia y los números afirman que la venta de entradas es menor en los espectáculos sin animales».

La música a todo volumen y unos focos moviéndose sin cesar marcan el comienzo de una función que cautiva al público con sus veintidós actuaciones. Los grupos de payasos formados por Pepín León y 'clowns' internacionales; artistas de todo el mundo como el Gran Guga, con su barra fija; Henrique Rigoletto, con su novedoso espectáculo de láser; o la británica Laura Miller, con un número que fusiona las acrobacias con el fuego y el aire son algunos de los 'shows' que forman cada función.

El Gran Circo Mundial está de cumpleaños, sopla 50 velas. «A Vitoria llevamos viniendo desde 1982 y las primeras veces traíamos a María Jesús y su acordeón», recuerda José María González, su director. La filosofía del 'ahora más difícil todavía' es un reto cada vez mayor para la compañía. «Contratamos artistas que evolucionan y sorprenden en cada actuación. Nos reinventamos continuamente», explica González.

Si bien es cierto que el circo en Vitoria no presenta animales en sus actuaciones, éstos han tenido un gran protagonismo. Permanecen en un recinto vallado, próximo a la carpa, a donde los más curiosos no han dudado en acercarse. Los impresionantes elefantes son los que más han llamado la atención. Pero no sólo curiosos y muchas familias con niños se han pasado por allí, también activistas que a diario se han manifestado en Mendizabala en contra del maltrato que, dicen, sufren los animales en el circo. «De qué sirve ser una ciudad sin maltrato animal como se supone que se cataloga a Vitoria, si se está promoviendo un circo con animales», recriminan.

Aunque los elefantes y los felinos brillen por su ausencia dentro de la carpa, los espectadores siguen disfrutando de los artistas del circo. Los payasos, tan simpáticos como de costumbre, atraviesan el escenario en busca de 'voluntarios' que estén dispuestos a ser un artista más por unos minutos. «Que no vengan hacia aquí», se escucha en un grupo de jóvenes que intentan esconderse detrás del asiento mientras que otros se ofrecen voluntarios para formar parte del 'show'.

Para repetir

«Merece la pena venir a verlo», comenta a la salida una familia. «Hemos estado muy entretenidos y se agradece la variedad de actuaciones, desde las más arriesgadas como los motoristas, a los tradicionales payasos con los que nos hemos echado unas risas», afirman. El circo no deja de asombrar. «El hombre que se mete en una caja parecía de goma», comenta perplejo otro joven espectador en referencia al 'hombre iguana', poseedor del récord Guinness en introducirse en una pequeña caja gracias a su elasticidad.

El humor, las acrobacias y el ilusionismo siguen cautivando a los amantes del circo, que seguirá llevando alegría y buen humor a todos los que se acerquen. Hoy es la última oportunidad. Los artistas se van satisfechos y confían en poder volver para seguir asombrando a una ciudad que consideran una «parada obligatoria» en su agenda.

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