Oriente, en el corazón alavés

Las diferentes jaimas del zoco árabe y los espectáculos callejeros inundan la plaza Juan de Ayala durante las fiestas. / HUGO MADARIAGA

La plaza Juan de Ayala acoge durante estas fiestas decenas de puestos que ofrecen gastronomía, artesanía y folklore oriental

MIRIAM DE LA MATA VITORIA.

Un lugar en el que convergen las culturas de oriente y occidente a partes iguales. Blusas y neskas se camuflan entre las coloridas telas y jaimas que inundan las calles. El epicentro, la plaza de Juan de Ayala, que se convierte durante estos días en un rincón absolutamente mágico en el que los aromas exóticos se hacen hueco y empapan la programación de las fiestas de La Blanca. Gastronomía, artesanía y danzas orientales son los principales protagonistas de las jaimas que se montan cada año en este lugar y que permiten realizar un intenso viaje sin salir del corazón de la capital alavesa.

El zoco árabe, que cumple ya su décimo aniversario, está considerado por los visitantes como uno de los lugares más acogedores de la ciudad. Puestos con cierta veteranía y otros completamente novedosos han cautivado a los amantes de la bisutería y la comida de países no tan remotos. Dana Muñoz, llegada de Alicante, regenta un puesto de colgantes, anillos y pulseras. «Es el primer año que vengo a Vitoria y por lo que veo la gente es muy asidua a los mercados», asegura.

Además de los típicos puestos, las actuaciones folclóricas tienen cabida en el escenario situado en el centro de la plaza. Diariamente se realizan cinco sesiones de bailes árabes a cargo del centro de danza oriental Gisela. Una propuesta que congrega a decenas de personas cada día. Los espectaculares movimientos de las bailarinas y su colorida indumentaria son, de hecho, lo más esperado por los viandantes. Niños, jóvenes y adultos miran con ojos de sorpresa a Gisela y sus chicas cuando ejecutan estas danzas tan singulares.

Jaimas veteranas y otras mucho más novedosas crean cada año un ambiente mágico Rincón exótico

A la par del escenario, se encuentra el negocio de Mohamed Tamer, dueño de un bazar, una tetería árabe con cachimbas y dulces. Es todo un veterano en la cita de La Blanca y conoce como nadie el interés que despierta el zoco. «Llevamos viniendo desde el primer año que se llevó a cabo esta iniciativa. De hecho, tenemos un público fijo que suele puntualmente a degustar las pastas y el te que preparamos», sostiene.

Por las tardes, son muchos los que se sientan a tomar algo horas antes de la actuación de danza oriental para coger un buen sitio y al mediodía los más trasnochadores optan por comer algo y echarse una pequeña siesta con el fin de reponer fuerzas para seguir con la jornada ininterrumpida de fiesta.

Se realizan cinco sesiones de danzas árabes con bailarinas dirigidas por Gisela Actuaciones

«Parece que estamos en algún país árabe. La unión de culturas tan diferentes como la oriental y la occidental es algo que solo se percibe en este sitio», declaran varios clientes que se acomodan cada noche en la jaimas en compañía de amigos. «¿Nos animamos a fumar de la cachimba?», propone una chica a sus amigas. Es una de las actividades favoritas y más demandadas por parte de los que se acercan al zoco. Con un vaso del intenso té que preparan en las jaimas en una mano, las conversaciones parecen no tener fin.

Nuevos sabores

Los más golosos y amantes de los nuevos sabores tienen una amplia gama de pastas árabes a las que poder hincar el diente. «Es difícil elegir entre tantos tipos, sabores y formas. Todos tienen una pinta buenísima», comentan unas neskas que cada día se dan el gustazo de probar una pasta diferente. La noche llega a la ciudad, momento en el que la afluencia suele ser mayor. Vitorianos y foráneos aprovechan para cenar el típico kebab o falafel que los puestos venden acompañado de condimentos «a gusto del consumidor».

El zoco árabe cumple ya su décimo aniversario en la capital alavesa con una gran afluencia de público Aniversario

Largas colas empiezan a ser visibles en la céntrica plaza vitoriana. Toca decidir. Kebab de pollo con salsa picante o de ternera con salsa de yogur. Gastronomía para todos los gustos y bolsillos que son una verdadera delicia para los valientes que se atreven con los nuevos sabores.

Cosmética natural

Al igual que la gastronomía árabe atrae a un público muy extenso, la cosmética ecológica también tiene una lista interminable de adeptos. Pedro Gea, tendero proveniente de Almería, ofrece una gran gama de cremas y productos, todos ellos elaborados de manera artesanal.

Lociones calmantes con aloe vera, cremas de rosa mosqueta y jabones naturales son los más solicitados por un público de «entre 25 y 65 años», calcula el andaluz. Una de las clientas que anualmente visita el puesto de cosmética califica como «mano de santo» la crema de hidratación con aloe vera. «Compro dos botecitos cada año para que me dure hasta agosto del próximo año», asegura.

«La fusión de las culturas oriental y occidental solamente se percibe en este mercado árabe» Mezcla perfecta

No hace falta irse muy lejos para sentir cómo el mundo oriental va adentrándose en los que frecuentan las casetas. Además de los puestos con productos artesanos, este año pueden verse novedosos puestos de la lujosa joyería de Swarovski, que también llama poderosamente la atención de los que transitan junto a él.

Los vitorianos no son los únicos que disfrutan de este particular mercado. Turistas del resto de la península y del extranjero se congregan a diario durante esta semana grande vitoriana que hoy llega a su fin. «Los bilbaínos son los que más acuden a los puestos de comida y artesanía. Pero también vienen franceses e ingleses», comentan los comerciantes.

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