Las embestidas de las vaquillas en el Iradier Arena

Un mozo esquiva a una vaquilla, este domingo en el Iradier Arena. / Urtxi Lezámiz

En las primeras fiestas de La Blanca sin feria taurina, los aficionados a los toros se han tenido que conformar con las vaquillas

J. ROMERO

Avanzan las primeras fiestas de La Blanca sin feria taurina, en las que los aficionados a los toros se han tenido que conformar con los quiebros y los embistes de las vaquillas y los recortadores, que han dejado imágenes como las que acompañan a esta información.

Al término de las vaquillas de este domingo, que han congregado a 4.000 aficionados, cerca de un millar de personas han bajado al coso taurino para revidincar estos espectáculos en la capital alavesa. «Queremos vaquillas en Vitoria», han coreado al unísono en el plaza de toros vitoriana.

Por otro lado, las protestas habituales protestas por la celebración de la feria taurina se convirtieron este sábado en una celebración en las inmediaciones del Iradier Arena. Miembros de Equo y las asociaciones animalistas Libera y Bezala se retrataban en un photocall de cartón en el que un astado sacaba músculo sonriente entre dos humanos.

«Veníamos a protestar todos los días 5 a las 17.00 y este año creímos oportuno hacer un reconocimiento a quienes han logrado que deje de haber toros en La Blanca», explicó Óscar Fernández, miembro de Equo y concejal de Irabazi. La concentración transcurrió de forma pacífica y sin incidentes, y los animalistas reivindicaron sus ideas y se hicieron ver a través de carteles y folletos. Sin embargo, en la plaza del Renacimiento se congregaron menos taurinos de lo esperado, ya que numerosas familias se acercaron al ruedo con la esperanza de disfrutar de un espectáculo cómico al estilo "humor amarillo".

Hubo a quienes el cambio de programación les pilló por sorpresa a pesar de haber sido comunicado con varios días de antelación. "He pagado 4 euros por las entradas, dudo mucho que un espectáculo de recortadores sea tan barato", exclamaba un padre mientras revisaba su ticket y confirmaba que estaba a punto de asistir a un espectáculo de recortadores vascos con su hija. En el otro extremo de la plaza, un hombre disfrazado de luchador de sumo reía y se encogía de hombros con sus amigos. "Somos de Santander, estamos de despedida de soltero y queríamos reírnos un rato con el show de "Humor amarillo", pero vamos a tener que cambiar de planes", afirmaba Javier Sotres, el futuro novio.

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