El jolgorio estalla en Vitoria

Celedón da la bienvenida, de manera repetitiva, a las fiestas e invita a celebrarlas sin agresiones sexistas

Ander Carazo
ANDER CARAZO

Vitoria ya está de fiesta. Puntual, a las 18.00 horas, la escritora Eva García Sáenz de Urturi -con cara de sorpresa- ha prendido la mecha del cohete que da rienda suelta al jolgorio -siempre desde una actitud de respeto- y que ha precedido a la bajada a cámara lenta (casi cinco minutos) del muñeco de Celedón desde la torre de San Miguel hasta el número 12 de la calle Postas. En ese momento, cuando Gorka Ortiz de Urbina ha aparecido, las miles de personas que le esperaban bajo el sol abrasador en la plaza de la Virgen Blanca le han recibido con un masivo grito ininteligible pero que básicamente daba la bienvenida a la diversión que tanto ha esperado la capital alavesa desde la anterior despedida del aldeano rumbo a Zalduondo.

En ese momento, Celedón ha iniciado la odisea de todos los años para llegar hasta la balconada. Poco más de cien metros, que ha completado en 150 segundos. Todo el mundo quería tocarlo. Un tiempo casi de récord y este año ni el símbolo espiritual de la fiesta ni su guardia pretoriana han tenido que esquivar las botellas de cristal que, esta vez, estaban vetadas en la plaza y sus inmediaciones.

Al llegar a la balconada, Gorka Ortiz de Urbina -bañado en kalimotxo- por fin ha tenido un segundo para respirar antes de empezar con su liturgia tradicional. Tras colocar el pañuelo a Gorka Urtaran y Eva García Sáenz de Urturi, Celedón ha entonado su canción de manera repetitiva en euskera y, después, en castellano, mientras la concurrencia encendía el tradicional puro. Pareció que este año llegaba con ganas porque repitió en numerosas ocasiones su canto tradicional. El aldeano de Zalduondo también ha aprovechado el escenario para señalar un claro mensaje contra las agresiones machista -"ez da ez"- y una breve mención al cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña.

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Celedón, Fiestas De La Blanca

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