Sin miedo por la chicane del ‘farolón’

Un blusa-piloto toma los mandos de su goitibera. / Iosu Onandia

Las goitiberas deleitan con originales diseños, algún topetazo e, incluso, frenos a lo Picapiedra

María José Pérez
MARÍA JOSÉ PÉREZ

La chicane del ‘farolón’. Ahí está el punto clave del Montmeló vitoriano. ¿O sería más preciso llamarlo Montecarlo? Quizá sí, por su diseño urbano, con la salida en la Cuesta de San Vicente y llegada en Olaguíbel tras la pronunciada bajada de la Cuesta de San Francisco. Si usted quiere ver lo mejor del descenso de goitiberas tendrá que esperar ya al próximo año -es de suponer que con el éxito alcanzado Los Alegríos lo organicen por tercera vez-, pero deberá tener en cuenta una recomendación: acuda pronto, colóquese en esa chicane y no tema por su integridad. Los fardos de paja y las vallas le protegerán de los impactos. Eso sí, la crema para evitar la quemadura solar y el líquido -con o sin alcohol, con o sin gas- para saciar la sed -siempre que la jornada salga como la de ayer- debe formar parte de su ‘intendencia’ para aguantar el par de horas que dura la carrera.

Y luego, a gozar. A echarse unas risas. Como disfrutó ayer el numeroso público que se congregó a lo largo del recorrido, corto, que para interminable ya está el de Bilbao, aseguran algunos que han visto las dos pruebas del ‘circuito vasco’. Aunque no les voy a engañar, los que mejor se lo pasan son los participantes. Incluso si acaban por los suelos. Y hasta si revientan el monoplaza o biplaza, que de todo había.

En eso, los hay con auténtica mala suerte, como dijo el animador por megafonía: «Ya tiene narices, se les ha roto el cacharro subiendo, no bajando». Se refería a Ruth y Esti, las decididas pilotos de Bereziak, que habían llenado su aparato de globos de distintas formas y tamaños y se habían propuesto acabar con el mayor número posible sin explotar. Entre los miembros de su cuadrilla hacían apuestas sobre la cantidad de globos que sobrevivirán a las bajadas. Y algunos estaban sanos cuando la goitibera cascó y provocó un pequeño atasco en la subida para afrontar la tercera tanda de bajadas clasificatoria. Porque aún hubo una cuarta con varios ‘artefactos’ descendiendo a la vez a modo exhibición, para deleite del espectador.

Una bañera sin frenos

Dio la sensación de que algunos bajaron más rápido todavía que en la competición. O al menos se lucieron más con arriesgados derrapes. Tan arriesgados que el curioso ‘Sputnik’, que tan bien había descendido tres veces, abolló su punta al empotrarse contra los fardos en la temida chicane del ‘farolón’. Los reporteros gráficos se libraron de churro. Como no hubo ‘tragedia’, la risa apareció al ver cómo había quedado el aparato.

Está claro, a veces es necesario frenar. Aunque para eso es imprescindible llevar frenos y no todos los habían instalado en su ‘fórmula’. Natxo, el piloto del original diseño de Anormaleak, obra de Enginerin Racing Team, tuvo que recurrir al sistema «de los Picapiedra», según explicaron sus compañeras Ainhoa y Sara. ¿Y por qué habían elegido ese modelo? «Por lo vistoso del color», afirmó Víctor, erigido en portavoz oficial del equipo. «Por su aerodinamismo», continuó, en referencia al aspecto técnico. «Y porque está hecho con una bañera que había por ahí sin usar». Más claro, agua.

Natxo debió de utilizar bien sus pies como freno porque no acabó con la cabeza en el suelo. Otros sí. Los vikingos de Txolintxos pueden dar buena fe de ello. Fue el accidente más aparatoso. No teman, no hubo heridos, que el personal es previsor y los chicos que habían diseñado su vehículo con cartones de huevos -«porque ante todo, hay que reciclar», decía Nekane- se habían colocado unos cascos dignos del mismísimo Fernando Alonso.

Ah, que esto se trataba de una competición, en la que tomaron parte 24 equipos, con sus «cacharros guapos» -así los llamó el locutor del evento-. «Este año tenemos hasta trofeos», desveló una neska de la organización. El más rápido fue Endika, del equipo Gasteiz Drif Trikes (Batasuna), con 20 segundos. Aunque esta vez sí que lo importante era ‘participar y divertirse’.

Las clasificaciones

Los más rápidos.
1º, Endika de Gasteiz Drif Trikes (Batasuna), con 20 segundos. 2º Pablo, de Alegríos Team, con 21.10 segundos. 3º, Patxi, de Alegríos Team, con 22.17.
Mejor cuadrilla.
Luken, con Mariano Racing Team a bordo de una abarca.
La más original.
Txirrita Goyti, con Otto y Tinin. Un diseño de bambú, muy aerodinámico, impulsado por una especie de tirachinas gigante para tomar velocidad.

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