«¿Te acuerdas de ‘Pepito’ y su caída?»

Luis Mari Sánchez Íñigo y Jesús Jiménez sujetan un póster.
Luis Mari Sánchez Íñigo y Jesús Jiménez sujetan un póster. / Javier Mingueza

Hoy hace 60 años, nueve genios inventaron la Bajada de Celedón. Juntamos a los dos supervivientes

Francisco Góngora
FRANCISCO GÓNGORA

«Celedón era un cabezudo (1917), una canción (1918) que retrataba a un personaje popular real, una revista (1918) en la que se decía que llegaba desde la gloria (1923). ¿Por qué no hacemos que baje de verdad? La idea existía había que resolver el cómo», cuenta Luis María Sánchez Íñigo, a punto de cumplir 90 años y superviviente junto a Jesús Jiménez ‘Chato’ de la pandilla de nueve blusas que puso en marcha el 4 de agosto de 1957 uno de los mitos fundacionales de la nueva Vitoria: la Bajada de Celedón desde el campanario de San Miguel a la plaza de España inicialmente, y desde 1970, a la Virgen Blanca.

EL CORREO ha juntado a los dos para conmemorar los 60 años de aquella genialidad. Su edad no les deja moverse con facilidad y cuando se unen y se miran desde el taxi que los recoge hasta la trasera de la Casa de la Cultura se aprecia la afinidad y la vieja amistad.

Recuerdan las alternativas que barajaron, algunas disparatadas como lanzarlo con un paracaídas o desde un helicóptero. Al final se decidió que el cable era más factible.

Isasi y Sedano sostienen a ‘Pepito’. / Mendoza / AMVG

«Nos conjuramos en el secreto para que fuera una sorpresa y lo fue», cuenta ‘Chato’, que aportaba su mascota ‘Pepito’, la de los ‘Tímidos’, el muñeco que acabó aquella vez en el tejado de San Miguel al romperse la ligera argolla de llavero que la unía al cable.

José María Sedano y Javier de Aspiazu lo habían intentado en 1955 pero su inquietud no pasó de un reto en las ondas desde su programa de Radio Vitoria. Con el criterio técnico de Sánchez Íñigo y la ejecución de sus compañeros la parodia se convirtió en tradición. Además de los dos supervivientes, Sedano, Aspiazu, Amado López de Ipiña, Josetxu Pérez de San Román, José Luis Madinaveitia, José Luis Isasi (que representó a Celedón vivo) y Mario López Guereña fueron encumbrados en el olimpo vitoriano y obtuvieron su Celedón de Oro.

«Cada 4 de agosto, en el momento del cohete me entra un temblor. No puedo remediarlo. Me puede la emoción», explica ‘Chato’. «A mí hay cosas que no me gustan de la Bajada de ahora. Se ha perdido el puro. El cava es asqueroso en esas condiciones. Celedón debería llevar blusa negra, como la de los Tímidos, y cantar ‘Viva viva, viva Vitoria’ como la canción de San Miguel», insiste Sánchez Íñigo.

«El buen humor no tiene nada que ver con el gamberrismo. Nosotros siempre estábamos alegres cuando las cosas salían bien y cuando salían mal», revela Luis María.

«¿Te acuerdas cuando te llevamos el Celedón de Oro a San Juan de Luz, cómo te emocionaste?», le pregunta ‘Chato’. Y las dos miradas se vuelven vidriosas.

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