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Eva García Sáenz de Urturi: «Empalmábamos la bajada de Celedón con el Rosario de la Aurora»

Eva García Sáenz de Urturi, en unas fiestas recientes.
Eva García Sáenz de Urturi, en unas fiestas recientes. / E. G.
  • La escritora vitoriana, «con el tiempo y el sentido común que van dando los años», comenzó a «vivir las fiestas también de día», con la familia y amigos, aunque siempre son «unos días alegres que te dejan tan cansada como feliz»

La escritora vitoriana Eva García Sáenz de Urturi ha cambiado la forma en la que disfruta de las fiestas de su ciudad. La autora de "El silencio de la ciudad blanca" y de otras novelas y relatos asegura que en las fiestas de La Blanca «hacía lo mismo que la mayoría de los gasteiztarras: quedaba con la cuadrilla para ver el chupinazo, nos empapábamos de champán y demás líquidos que volaban por los aires en cuanto bajaba Celedón, subíamos a Cuesta totalmente mojados sin dejar de pegar brincos y en algún momento nos acordábamos de volver a casa para cambiarnos», rememora de las celebraciones de hace unos años.

«La marcha continuaba por la noche, y los más resistentes empalmábamos la gaupasa con el Rosario de la Aurora de la madrugada del día 5. Después pasábamos la mañana durmiendo, recuperándonos, y a las cinco de la tarde quedábamos en la Dato para ver el paseíllo de los blusas y vuelta a empezar. Así pasábamos los días de fiestas hasta el día 9, que no nos perdíamos la subida de Celedón», recuerda esta vitoriana distinguida con el premio Alavesa del Mes de junio.

Sin embargo, los años y las responsabilidades familiares han hecho que su forma de disfrutar las fiestas haya cambiado. «Con el tiempo y el sentido común que van dando los años, empecé a vivir las fiestas también de día, quedaba a comer con familia o amigos en cualquier restaurante que ofreciera un menú especial de La Blanca, iba con mis hijos a las barracas y a ver los Gigantes y Cabezudos, y a la Plaza del Conde de Peñaflorida a montarlos en el Gargantúa».

De una u otra forma, las fiestas para Eva García «siempre han sido sinónimo de pasarlo bien con los que quiero, unos días alegres que te dejan tan cansada como feliz y deseando que lleguen las próximas», destaca.