El Correo

Toti Martínez de Lezea, una enamorada de las barracas

Toti Martínez de Lezea «con mi aita y mi hermano pequeño en las barracas en 1956, o por ahí».
Toti Martínez de Lezea «con mi aita y mi hermano pequeño en las barracas en 1956, o por ahí». / T. M. de L.
  • A la escritora vitoriana le encantaban los puestos de churros y de algodón de azúcar de las Fiestas de La Blanca de cuando era niña, y odiaba a los cabezudos, «¡todavía los odio!»

La escritora vitoriana Toti Martínez de Lezea no se considera muy fiestera y desde hace años no es asidua a las fiestas de La Blanca, unos festejos de los que disfrutó mucho durante su infancia. De las fiestas de Vitoria durante su niñez, la primera imagen que le viene a Toti es la de su padre vestido de blusa, aunque en la fotografía que acompaña a la información aparece con traje y corbata. La foto es de cuanto Toti tenía «unos 7 años», y sitúa a la niña «muy movida» que era «¡y muy charlatana!» en las barracas. «Y lo sigo siendo, reconoce la literata alavesa. «Con mi aita y mi hermano pequeño», Martínez de Lezea aparece en la imagen muy alegre en una de sus atracciones favoritas. «Me encantaban las barracas, los fuegos artificiales, los puestos de churros y de algodón de azúcar», recuerda Toti de las fiestas de entonces.

La autora de medio centenar de obras en castellano y euskera, rememora que «odiaba a los cabezudos, ¡todavía los odio!», indica con gracia. Con el paso del tiempo y con algunos años más las disfrutó de forma diferente, «bailando, de arriba para abajo por la Kutxi y la Dato y fumábamos algún cigarrico», rememora. «Lo pasábamos bien», evoca con cierta nostalgia de aquellas fiestas que no duraban tanto tiempo y «al día siguiente, todos a trabajar».

A pesar de que no se considera demasiado fiestera, esta misma semana la escritora ha sido designada como pregonera de la Fiesta de la Vendimia, que se celebrará el 18 de septiembre en Samaniego. La alavesa recibió en su domicilio de Larrabetzu el encargo de pronunciar las palabras de bienvenida de una celebración

Martínez de Lezea asegura que la elección le ha pillado por «sorpresa» y afirma no ser demasiado amiga de los pregones festivos. «Si hubiera sido para un municipio en concreto no lo habría aceptado», asegura. «Pero como este pregón engloba a todos los pueblos de la Rioja Alavesa y ésta es una zona que me encanta he decidido hacerlo», apostilla. Y es que Toti, que acaba de enviar a maquetar su libro número 50 (el duodécimo de su saga en torno al personaje Nur), se confiesa una admiradora de esta comarca. «Es una ocasión para homenajear a unos trabajadores y a un trabajo que lleva siendo parte de esta tierra desde la época romana», cuenta. Seguro que este reconocimiento contará con un espacio esencial en el pregón que prepare la vitoriana.