Nutrición

¿Está seguro de lo que come su hijo?

¿Está seguro de lo que come su hijo?
G. DE LAS HERAS

Un estudio revela que cuatro de cada diez padres están convencidos de que sus chavales están bien alimentados, pero en realidad no tienen ni idea. La mayoría confía en que los menús escolares cubran su desinterés por la dieta de los críos

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Los menús escolares tienen que mejorar, pero la epidemia de sobrepeso y obesidad que sufren los niños en España no es una responsabilidad exclusiva de las escuelas. Las familias, principales responsables de la educación nutricional de los hijos y de servirles la mayor parte de las comidas que ingieren, no sólo tienen mucho que decir, sino la parte más importante. Un estudio elaborado por laboratorios Cinfa sobre ‘Percepción y hábitos de salud de las familias españolas sobre nutrición infantil’, contiene un dato aterrador en torno a la despreocupación de los padres en esta cuestión. La percepción que tienen cuatro de cada diez sobre el peso de sus hijos no se corresponde con la realidad y hasta un 13,1% vive ajeno al sobrepeso o la obesidad real de sus chavales. Como comen en el colegio cinco de cada siete días creen que ya van servidos. Pero se equivocan. «Una nutrición adecuada constituye un pilar básico para el correcto desarrollo y bienestar del niño. «Los padres tenemos que ser conscientes de la necesidad de que nuestros hijos mejoren sus hábitos nutricionales, que están cada vez más alejados de la dieta mediterránea», advierte el especialista Eduardo González Zorzano, del departamento científico del laboratorio.

El análisis del experto se corresponde con la misma alerta lanzada hace sólo unos días por el Departmento de Salud del Gobierno vasco, con motivo de la presentación de un plan de alimentación que busca mejorar la dieta de los jóvenes vascos. Más de la mitad no consume fruta a diario y el 82% de ellos pasa olímpicamente de la verdura. Como resultado, uno de cada tres tiene sobrepeso o es directamente obeso, lo que presenta un panorama de futuro desolador. ¿Por qué? Porque el 95% de las enfermedades crónicas -hipertensión, arterioesclerosis, diabetes, cáncer...- está directamente relacionada con una alimentación inadecuada y la falta de ejercicio físico. Los niños, muchos niños, no comen bien y, en vez de estar corriendo en la calle, se pasan el tiempo frente al televisor jugando con la consola.

Ejemplo para los hijos

Las cifras del exceso de peso en la población infantil española sólo son comparables con las de Estados Unidos. El estudio Aladino elaborado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, según recuerda González Zorzano, revela que hasta el 43% de los niños de 6 a 9 años padece obesidad o sobrepeso en el conjunto de España. Es algo más, poco más, que en Euskadi, pero lo que llama la atención es que la cifra se corresponde con la de los padres que dan por hecho que sus hijos comen bien y se desinteresan por su dieta. En cuestión de alimentación, como en todo, la familia tiene que ser consciente de que los padres son el modelo de sus hijos. El espejo al que se miran. «Hay que se coherentes con las recomendaciones que se les hacen porque difícilmente les inculcaremos hábitos saludables si quienes los damos nunca los ponemos en práctica», afirma.

Aunque los niños coman en la escuela y aunque los centros contribuyan a una dieta sana y equilibrada, los menús escolares suman, como mucho, cinco de las 21 comidas que se realizan a lo largo de la semana, meriendas aparte. El desayuno y la cena son fundamentales y la merienda tampoco debe desdeñarse, porque debe cubrir el 15% de sus necesidades nutricionales. La alimentación del niño yel adolescente requiere «de todos los nutrientes esenciales para un correcto crecimiento» porque sólo así se pueden «prevenir dolencias típicas de la edad, como la anemia ferropénica, desnutrición y estreñimiento», más allá de las futuras enfermedades cardiovasculares.

Ni descanso ni ejercicio

El estudio de Cinfa -laboratorio dedicado a la producción de medicamentos genéricos- contiene otros datos para la reflexión de familias y educadores. Por ejemplo, muchos padres ni siquiera se sientan a la mesa con sus hijos. De hecho, sólo el 37,3% come habitualmente con ellos, es decir al menos unas diez veces a la semana, que es lo mínimo recomendable.

El complemento perfecto a una dieta saludable son, por otra parte, según recuerdan los autores del trabajo, el descanso y la práctica de ejercicio físico regular. Pero ni uno ni otro. Nueve de cada diez escolares no duermen las diez horas diarias recomendadas y casi la mitad, el 45,7%, dedica «como mucho» dos horas a la semana a actividades físicas extraescolares. González Zorzano recuerda que hay que animar a los hijos a que realicen ejercicio, que al menos, caminen, paseen o suban escaleras. «Hay que ponerles en movimiento», destaca.

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