Jantour

Jantour

Manila: solera entre pan y pan

Juan Carlos y Blanca llevan toda la vida detrás de la barra del Manila. /Maite Bartolomé
Juan Carlos y Blanca llevan toda la vida detrás de la barra del Manila. / Maite Bartolomé

Chuparse los dedos en la barra del Manila es un clásico en Bilbao desde 1981

GUILLERMO ELEJABEITIA

En 1981 Bilbao tenía un cine casi en cada esquina, un montón de recreativos y un buen puñado de salas de fiestas. Las tardes de fin de semana, después de ver una peli o echar unos bailes, la juventud reponía fuerzas hincándole el diente a un sandwich o una hamburguesa del Manila, que entonces era probablemente una de las cafeterías más modernas de la ciudad. Afortunadamente, Juan Carlos y Blanca no han cambiado ni un ápice el local y se han mantenido fieles a una fórmula, entonces novedosa, que les ha convertido en un clásico en el imaginario bilbaíno.

Ubicado en la esquina de Gregorio de la Revilla con Particular de Indautxu, el diminuto local podría pasar desapercibido de no ser por su característico letrero de neón sobre una fachada acristalada en la que se leen los nombres de los sandwiches y platos combinados que componen la carta. En el interior, apenas una docena de taburetes forrados de sky en torno a la barra y con vistas a la plancha por la que pasa todo lo que cae en el plato. Acaban de dar la 1 del mediodía y comienzan a llegar los clientes habituales. Rosa, que lleva 20 años comiendo allí casi cada día, Carlos el taxista, Michael el sastre o las peluqueras del salón Aloa. La mayoría solo tienen que asentir al «¿lo de siempre?» que lanza Juan Carlos y ocupar su puesto en la barra.

Manila

Dirección
Gregorio de la Revilla, 22.
Teléfono
944413089.
No perderse
El sandwich Manila especial.

Merecida fama

En la carta no se ha movido ni una coma en estos 37 años, así que el que entra por la puerta del Manila generalmente ya sabe lo que quiere. Las hamburguesas de la casa tienen renombre, pero no esperen abracadabras ni ingredientes exóticos. La especial lleva queso, lechuga, tomate, cebolla, pepinillos y mahonesa. Hay quien la completa con huevo y bacon, pero en el fondo cada uno quita y pone ingredientes a su antojo. El secreto es sin duda la carne de vacuno de buena calidad que Juan Carlos amasa el mismo en unos filetes gruesos aunque no demasiado voluminosos. Al primer bocado comprende uno el por qué de su merecida fama.

La carta, plastificada y con una pegatina que cubre las 'pesetas' con 'euros', incluye una larga ristra de platos combinados a base de fritos caseros. Escalope, merluza a la romana, lomo de cerdo, tortillas, huevos, patatas de verdad... Difícil será no encontrar uno que apetezca. Pero es en los sandwiches donde el Manila se gana su puesto en el podio de la mejor comida rápida de la ciudad. El Especial club, con pollo, bacon, tomate, lechuga y mahonesa resulta fresco y jugosísimo, y el 22 -pollo, lechuga, huevo cocido y salsa americana- tiene acérrimos defensores.

Personalmente me rindo al Manila Especial, una torre con lomo de cerdo, huevo en tortilla, queso, pepinillos y lechuga que Juan Carlos presenta bañado en salsa americana. Cuando haya terminado de chuparse los dedos, deje un hueco para las tortitas hechas al momento y regadas con nata y sirope casero, otra de las estrellas de la casa. Por si fuera poco, la cuenta es ajustadísima y difícilmente llegará a los 10 euros, y es que parece como si por los precios del Manila tampoco hubiera pasado el tiempo.

Temas

Blanca

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos