Gastroturismo

Ardoaraba, Baco es de Vitoria

Carlos Antolín, cicerone de Jantour./IGOR AIZPURU
Carlos Antolín, cicerone de Jantour. / IGOR AIZPURU

Fecundado en el Matxete, alumbrado en La Provincia y criado en Los Fueros, el dios del vino celebra en la capital vasca la nueva cosecha de Rioja Alavesa

Jorge Barbó
JORGE BARBÓ

Caravaggio lo pintó todo fibrado, bien parecido él, con una copa -más bien, un copón- en la mano y con unas hojas de parra en la cabeza. Sí, bueno, es que era un chico algo estrafalario, de vida alegre y de una embriagadora personalidad excesiva. En eso no fallan los estudiosos clásicos que, sin embargo, patinan a la hora de contar su historia. Ni romano, ni griego: por estos lares todo el mundo sabe que él fue concebido en el Matxete, alumbrado en la plaza de la Provincia y criado en Los Fueros. Que no le engañen: Baco es vitoriano. Y el próximo puente toca rendirle homenaje en Ardoaraba, la bacanal consagrada al buen Rioja Alavesa que se celebra del 6 al 10 de diciembre en su ciudad. En Vitoria.

Ardoaraba (Vitoria)

Cuándo
Del 6 al 10 de diciembre. Las carpas, hasta el sábado 9.
Dónde
Las carpas se levantarán en las plazas del Matxete, La Provincia y Los Fueros. También participan 82 bares y restaurantes de la ciudad.
Horarios de las carpas
Miércoles, de 12.30 a 15.00 y de 19.00 a 22.30 horas. Jueves, de 19.00 a 22.30. Viernes y sábado, de 12.30 a 15.00 y de 19.00 a 22.30 horas.

Bastante más moderado que la dionisiaca deidad, Juan Carlos Antolín, hostelero vitoriano referencial, patrón del siempre concurridísimo Kotarro y ‘businessman’ de la barra, comparte con él idéntica pasión por el vino. Por eso, pocos mejor que él para ejercer de cicerone de campanillas por la gran fiesta del nuevo Rioja Alavesa.

De hecho, Antolín fue uno de los primeros que invitaron a integrar a los bares y restaurantes de la capital vasca en un evento que, en sus orígenes, hace ya 12 años, se limitaba a esos entoldados donde corre el vino como el agua y, a ratos, uno se siente un poco «como sardinilla en lata» -conste que esto lo apuntó la propia responsable de la fiesta durante la presentación del sarao- de tanto personal que allí se congrega. El año pasado, fueron casi 100.000 las almas que se acercaron a descorchar la cosecha.

Cuadrillas se divierten en las carpas de la fiesta.
Cuadrillas se divierten en las carpas de la fiesta. / IGOR AIZPURU

Antolín ya ha llenado la copa unas cuantas veces en Ardoaraba. Pocos tipos como él se conocen esos pequeños trucos de la fiesta, que evitan que uno acabe hartito vivo ante las colas de gente que se suelen formar frente a las barras. «Lo primero es comprar los tickets», evidencia el hostelero. Los talonarios se pueden adquirir por 13 eurillos (que incluyen la copa del evento, de cristal, faltaría más) en las propias carpas situadas en el Matxete, Fueros y en la Plaza de la Provincia o en las casetas de la plaza Celedones de Oro, en San Francisco y en Bastiturri.

Puntos por tragos

Cada uno de los talonarios tienen 28 puntos a canjear por sorbos y bocados. Tampoco es que haya que ser un corredor de bolsa para controlar a cuánto fluctúa cada trago, pero conviene estar al loro de cómo funciona esta suerte de cambio de divisas. A saber. Un joven cotiza a dos. Un crianza, a cuatro (lo mismo que un pintxo). Un reserva o un vino de autor alcanza los seis y una cazuelita, ocho.

Una vez con el talonario en el bolsillo, ya en la carpa, cuando uno ha conseguido hacerse un hueco -esto no va de hacer placajes, así que intente conquistar su metro cuadrado de espacio vital con cuidado: recuerde que todo el mundo lleva una copa (o unas cuantas) encima y las manchas de tinto tienden a salir fatal- la clave es la or-ga-ni-za-ci-ón. «Lo suyo es darse una vuelta, echar un vistazo y fijarse en qué nos puede interesar para ir a pedir a tiro hecho», recomienda. Como en una suerte de cadena de montaje, el guía invita a encomendar a cada miembro de la cuadrilla una tarea específica. «Que unos se queden guardando el sitio, que otro busque los vinos y que otro vaya a por los pintxos», aconseja el guía. «Y, a poder ser, si el tiempo lo permite, aprovechar un rayo de sol para disfrutar del vino al aire libre», recomienda. Porque, en serio, que en Vitoria hace muchísimo frío tiene un poquitín de mito. Bueno... casi siempre.

Restaurantes

Kotarro
El local que regenta el nombrado por obra y gracia de Jantour (y muchos méritos propios) como cicerone de Ardoaraba es uno de los más concurridos de la zona de Sancho el Sabio, gracias a su estupenda barra y a una carta, sencilla y honesta. Para estos días servirán menús especiales de Ardoaraba y por su barra correrá un estupendo Tierra de Labastida (graciano y garnacha). Dónde Sancho el Sabio, 1. 945132297. Web www.kotarro.es. Menú Ardoaraba 19/29/49 €.
La Escotilla
¿Una taberna marinera en pleno centro de Vitoria? Pues claro. El patrón Josean Merino y sus grumetes sirven a destajo bocados como ese erizo de mar que ya se ha convertido en uno de los ‘gratest hits’ de las barras gasteiztarras. Con vino de Mitarte, por Ardoaraba proponen un marino menú y pondrán una estupenda cazuelita de Cigala con cascarilla. Dónde San Prudencio, 5. 945002627. Web www.laescotilla.es. Menú Ardoaraba 29 €.
La Regadera
Para acompañar el Cueva de Lobos (tanto el joven, como el crianza, como ese blanco tempranillo y viura que le hará aullar), el chef Mikel Fiestras propone el pintxo bao-chip y un par de menús especiales, tanto de día y de noche con propuestas como su infalible tartar de pato y un estupendo bacalao al horno con trigueros. De su carta, destacan arroces, siempre al punto, tan pintureros ellos como el de almejas. Dónde Dato, 41. 945149451. Web www.laregadera41.com. Menú Ardoaraba 19/29 €.
Waska
El Waska pasa por ser uno de los locales más novedosos de Vitoria y no sólo por su cuidadísima estética. Que también. Su chef, Carlos Dávalos, se marca un estupendo picoteo -la hamburguesa Black Angus por siete eurillos se ha hecho celebérrima por estos pagos- en el que estos días destacará una cazuelita de callos a la madrileña -Pichi...- la mar de chulapos. Dónde Siervas de Jesús, 17. 945564935. Web www.restaurantewaska.com.

A la hora de elegir qué llevarse al gaznate (porque, sí, hay que elegir, que son 18 los bodegueros de Rioja Alavesa que se dejan caer por allí con lo mejorcito de sus casas y tampoco es cuestión de brindar hasta la cirrosis como invitaba Calamaro), Antolín anima a dejarse llevar y explorar. «Es un momento ideal para curiosear y sorprenderse con vinos que no conocemos y descubrir nuevas joyas», anima el patrón del Kotarro. De su personalísima selección, recomienda a pasar por la barra de los de Mitarte, «porque cuidan muchísimo el producto, son de los que nunca fallan a Ardoaraba y se merecen un reconocimiento». Desde Labastida, la bodega familiar se traerá referencias como su simpático tinto de maceración carbónica (tempranillo a tope, pero también garnacha y un poquitín de viura), su blanco de año y un crianza, ‘La Secreta’, de 2014.

Para pasar tanto trago, tanta buena copa, el barbado guía aconseja picotear donde los de Albizabal, con sus adictivas gildas «que son todo un clásico» y «pasar a saludar» a los chicos de la Escuela de Cocina de Mendizorroza, que siempre se guisan algo rico. Allende los entoldados, entre los más de 82 garitos vitorianos que participan en la fiesta (consulte en www.ardoaraba.com el listado completo que participan en el evento), Antolín invita -y este invita sí que es un decir- a pasarse por el Gardoki (Angulema, 4) para rendirse a sus riquísimas empanadillas, por el Tximiso (Manuel Iradier, 8) -«por su buena barra y su excelente trato», apunta el cicerone- y por el PerretxiCo (San Antonio, 3). Quizás por allí se les aparezca Baco. Y cuando pase, mejor deje la copa.

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