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De temporada: kiwi

De temporada: kiwi

Sea de pulpa verde o amarilla, es una de las frutas de mayor consumo por su amplia nómina de beneficios para el organismo

ISABEL LÓPEZ

Bajo su piel fina y peluda, siempre del mismo color marrón, el kiwi encierra un gran tesoro nutritivo: mucha vitamina C, escaso aporte calórico, fuente importante de fibra y de ácido fólico y facilitador de la digestión son las principales cualidades nutricionales de una fruta presente cada día en muchos desayunos. Se podría decir que el kiwi es una ‘superfruta’, una denominación sin aval científico pero extendida gracias a la industria alimentaria y al boca a boca de los consumidores, que saben apreciar el punto de acidez y dulzor de una fruta disponible todo el año pero que alcanza su esplendor entre noviembre y finales de marzo.

El kiwi se come, sobre todo, como fruta fresca, pelada o partida por la mitad. En la cocina se emplea como ingrediente acompañando a diferentes platos, a veces solo con fines decorativos, y también para elaborar salsas, ya que casa muy bien con las carnes y los pescados azules. Es frecuente incluirlo en ensaladas porque su sabor y textura contrastan con otros alimentos, como quesos, lechugas -con rúcula o endibias resulta delicioso-, frutos secos o conservas de mariscos. Y, en postres, además de formar parte de macedonias de frutas frescas, se utiliza para elaborar batidos, mermeladas, sorbetes, tartas y otros productos de repostería.

Cuando su pulpa verde y sus semillas negras eran ya archiconocidas, en 1992 comenzó a comercializarse un nuevo kiwi, el amarillo, de carne dorada y con semillas rojas o negras, de forma algo más alargada que la de su hermano verde y con piel de color también marrón pero de tono más claro. Su sabor es algo diferente, más dulce y con un toque aún más de fruta tropical. El kiwi amarillo llegó para quedarse y, aunque reporta iguales beneficios para el organismo, el verde es el más consumido en nuestro país.

Rellenos de queso

Una receta distinta para disfrutar de los kiwis, a los que cortaremos las puntas para, con un vaciador, sacar sólo la parte central de la pulpa, que reservaremos para la salsa. Mezclaremos trozos de queso tierno machacados con pimentón dulce y pimienta negra hasta lograr una crema homogénea. Para la salsa, trituraremos la carne extraída de los kiwis con zumo de limón, sal y aceite de oliva. Rellenaremos los kiwis vacíos con el queso y los pelaremos con cuidado para cortarlos después en rodajas de unos dos centímetros, que serviremos frías, rociadas con la salsa.

Grosella china

El kiwi es originario del sur de China aunque lo asociemos a Nueva Zelanda por ser este el país donde, en los inicios del siglo XX, comenzó a cultivarse y comercializarse una fruta conocida hasta 1959 como grosella china. De ese año data su actual denominación de kiwi, por su similitud con el ave neozelandés del mismo nombre. En España, los primeros cultivos se remontan a 1969 en Galicia, la comunidad con mayor producción nacional, con 10.953 toneladas en 2017. Los datos del último año señalan que en Euskadi se recogieron 1.318 toneladas de kiwis.

Ablandar la carne

El kiwi contiene una enzima, la actinidina, que descompone las proteínas de la carne por lo que ablanda los cortes duros. Basta con licuar o batir la pulpa de la fruta y marinar en ella la carne: 10 minutos serán suficientes si es una pieza fina y en 30 reblandecerá una de buen tamaño. Luego, hay que secar bien la carne antes de cocinarla.

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