Despensa

De temporada, caqui

Caquis recolectados en una firma envasadora de L'Alcudia, en Valencia./DAMIÁN TORRES
Caquis recolectados en una firma envasadora de L'Alcudia, en Valencia. / DAMIÁN TORRES

Es el mejor momento para consumir esta singular fruta, marcada por su fragilidad, su temporalidad y su dulzor

ISABEL LÓPEZ

El caqui no tiene término medio: te gusta o te repugna. Su sabor, muy dulce, es diferente al del resto de frutas, incluso su textura, gelatinosa, poco tiene que ver con las demás. Pero estas peculiaridades son también las que hacen que el caqui, originario de China y Japón, cuente cada día con más compradores y con mayor presencia en el mercado durante el último trimestre del año, época en la que se concentra su consumo.

El caqui ha sido siempre un producto frágil, que se comercializaba en las zonas próximas a su cultivo. Las dificultades para transportarlo en su punto óptimo de maduración y para conseguir que aguantara unos días en condiciones aceptables provocaron su evolución en muy poco tiempo.

En España, Valencia y algunas zonas de Andalucía producían el caqui clásico, que se recogía ya maduro y se comía con cuchara porque de otra forma resultaba complicado. Las empresas del sector comenzaron a recolectarlo cuando todavía estaba verde y turgente, aunque era imposible consumirlo así dada la gran astringencia del caqui, esa sensación arenosa y seca que también se tiene al morder un membrillo. Para eliminarla, frente al antiguo sistema de bañar la fruta con una bebida alcohólica fuerte, modernizaron el proceso introduciendo los caquis en unas cámaras con una temperatura y una atmósfera controladas que eliminan los taninos causantes de la astringencia.

Nació así el Persimón, una variedad del caqui de toda la vida, con el mismo sabor dulce, pero con una diferencia sustancial: mientras la pulpa del clásico es blanda la del Persimón es dura por lo que se puede pelar y cortar con un cuchillo, lo que además permite utilizar la fruta en muchas recetas de cocina. Esta variedad es la que llega ahora al mercado. Es una fruta sin hueso, muy fácil de comer y que se puede disfrutar a bocados.

Ensaladas

La variedad Persimón permite, al tener la pulpa dura, introducir el caqui en distintas recetas además de consumirlo como una fruta más. Cortado en láminas o en gajos, es un ingrediente perfecto en las ensaladas de otoño. Con rúcula y queso burrata casa a la perfección, aderezados con aceite y limón. Lo mismo que con una lechuga y maíz tostado, aliñado en esta ocasión con una vinagreta. En una tercera ensalada se combina con otros productos de temporada, como escarola y granada, a las que añadiremos también nueces y un poco de parmesano rallado.

Calórico y sano

El caqui está indicado para la recuperación del organismo después de la práctica deportiva por su alto contenido de agua (80%) y de carbohidratos, 70 calorías por cada 100 gramos, lo que le convierte en la segunda fruta más calórica después del plátano. Sin embargo, su aporte de fibra y de vitaminas y minerales hacen del caqui un alimento beneficioso para la salud, por lo que su presencia está recomendada en las dietas salvo para las personas que deseen perder peso o sean diabéticas; incluso en estos dos casos puede consumirse caqui, eso sí, con moderación.

Pistas para elegir

Hay que fijarse en que conserven el casquete y un trozo de tallo. También deben estar más bien duros e intactos, descartando lo que tengan imperfecciones en la piel o zonas blandas porque eso significará que han sufrido golpes. Una vez maduro, conviene consumirlo cuanto antes.

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