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Alma Obregón: «Durante años, el postre fue lo peor de la carta»

Alma Obregón: «Durante años, el postre fue lo peor de la carta»
NINES MÍNGUEZ
Repostera

Estudiaba Ciencias Audiovisuales en Alemania y la soledad y el frío la animaron a hornear pasteles. Hoy escribe libros, lleva una tienda y presenta un programa de televisión

GAIZKA OLEA

Cuando hablas con Alma Obregón entiendes un poco de dónde saca el tiempo para tanto proyecto. Las respuestas de esta mujer nacida en Bilbao (1984) y afincada en Madrid desde su infancia son un torrente bien estructurado de ideas claras. Tiene que tenerlas alguien que empezó en la repostería como terapia y ahora escribe libros (el último, ‘Repostería sana para ser feliz’), tiene un programa de televisión, una tienda, una escuela, lleva un blog y otras redes sociales y convive con su pareja y su hijo...

-... y un perro y dos gatos. ¿Que cómo lo hago? Soy multitarea: le doy al pecho al niño mientras contesto al email, pero como me gusta lo que hago no tengo queja.

-Propone alcanzar la felicidad a través de la repostería.

-Después de comer, la gente se siente pesada y la idea del libro es que la gente sea feliz, sin culpabilidad, tomándose un postre sano.

-Qué tentación.

-La gente sabe que la repostería es algo que hay que consumir puntualmente, pero hay golosos, como yo, a los que le apetece comer algo dulce en cualquier momento. La idea es aportar recetas saludables y ligeras, con ingredientes naturales, sin refinar, que la gente coma algo sano sin sentirse culpable.

-El libro incluye docenas de recetas.

-Quería abarcar el espectro de cosas dulces que se pueden tomar a lo largo del día, en el desayuno, la merienda, batidos...

-El postre es algo que te puedes saltar...

-Durante unos años el postre estaba olvidado, era el peor plato de la carta porque mucha gente no lo tomaba, pero ahora hay un resurgir de las pastelerías, del mundo del dulce.

-Dice que son recetas sanas.

-Todas las recetas son mías, versiones ligeras sin azúcares refinados o sin azúcar, con menos grasas, harinas integrales... Es el libro que más me ha costado, he tenido que investigar mucho. Al final, la repostería es química y no todos los ingredientes responden igual.

Hartos de las tartas de queso

-A base de prueba y error.

-Mi marido está contento porque con los libros anteriores, de recetas más clásicas, me decía que íbamos a engordar. Con este, que son más sanas, opinaba que podríamos probarlas sin miedo. Escribí uno de tartas de queso y a lo mejor probamos cien.

-Incluye información sobre ingredientes que parecen personajes de dibujos animados, como el chia o la espirulina.

-Sí, ja ja. Son ingredientes que ahora están más extendidos, el 90% se puede encontrar en supermercados, en un herbolario o en tiendas de productos ecológicos.

-Empieza en esto en Alemania.

-Estudié Comunicación Audiovisual y Pedagogía del violín y pensé que sería violinista, pero sentí miedo escénico y vi que no me podría dedicar a eso. Estaba escribiendo el doctorado cuando fui a Alemania y empecé a hornear por terapia, porque allí pasaba mucho tiempo sola y hacía muy mal tiempo. Vi que me encantaba y hice cursos en Alemania, en Inglaterra, y cuando volví a Madrid les dije a mis padres que pensaba aparcar el doctorado.

-Sorprende lo del miedo escénico, porque ahora está más expuesta que nunca.

-Así es, quizá es porque he empezado en esto de mayor, mientras que con el violín llevaba desde los tres años y tenía malas experiencias de los exámenes. El tiempo que pasé tocando el violín a tocar en público ayuda.

-¿Tiene reposteros de referencia?

-Entre los extranjeros me encanta Antonio Bachour, que trabaja en Miami y me tiene como loca. De aquí, los hermanos Roca. Hace unos años era impensable que alguien se metiera a pastelero si sus padres no lo eran.

-¿Algún país que te atraiga por la repostería?

-Me he decantado por la pastelería anglosajona, porque tienen muchísima tradición de hacer pasteles en casa, bizcochos, tartas... La repostería alemana es muy interesante porque tienen la tradición de una tarta con su café. Y he hecho recetas japonesas, indias...

-Es curioso, porque ni anglosajones ni alemanes destacan por su alta cocina.

-Efectivamente, no sé si es por el clima, pero tienen muchísima tradición de la repostería casera, tienen mucho que ofrecer.

Vegetariana y corredora

-Es una mujer-empresa.

-Me vi empresaria y autónoma desde que empecé, con mucha responsabilidad. Es verdad que son muchas cosas, pero soy mi propia jefa y puedo gestionar mejor el proyecto. Emprender y hacerlo en algo que te gusta es bonito, aunque surjan dificultades y complicaciones.

-Es vegana...

-No, soy vegetariana. Intenté ser vegana pero lo dejé una semana después porque era un asunto de supervivencia. Es una decisión ética, me preocupan los animales.

-...y además, corre.

-Empecé a correr por afición y ya no entiendo mi vida sin el deporte. He sido madre hace poco y ya ando por ahí con el carrito. Me ayuda a quitarme los problemas de la cabeza y se me ocurren ideas, hasta el punto de que mi marido me pide que no se las cuente mientras corremos porque le entra hambre.

-La repostería se asocia con los altos índices de obesidad.

-Es una conjunción de comer mal y no moverse. Es importante mirar las etiquetas, no comer cualquier cosa y la repostería casera tiene un papel relevante, porque sabes qué ingredientes has usado. Hay que reeducar a los jóvenes para que preparen cosas con ingredientes naturales. La sociedad se mueve a un ritmo que parece que lo tienes que comprar todo hecho.

-Una receta sencilla...

-Cualquier receta es sencilla si pesas todos los ingredientes y sigues las instrucciones; siempre sale. A todos nos ha salido mal un bizcocho, pero al final le coges el punto a la batidora o al horno. Para la cocina salada, en cambio, no tengo mano. Cuando mi madre me aconseja que eche tal ingrediente a ojo le respondo que no sé cuánto es eso. ¿Cuánto es un puñado de sal? ¿Cómo sé qué me pide una receta?

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