Jantour

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El vino del Camino

Dos mujeres cabalgan por el viñedo de Don Jacobo en otoño. /
Dos mujeres cabalgan por el viñedo de Don Jacobo en otoño.

Visita guiada a la única bodega de Rioja situada en la ruta hacia Santiago, un recorrido por un siglo de actividad

ELENA SIERRA

Qué quiere la gente cuando visita una bodega?, se preguntaron en Bodegas Don Jacobo cuando se decidieron a abrir las puertas de las instalaciones al público. La respuesta, más o menos: «Pasar un buen rato, llevarse la sensación de haber aprendido algo pero no la de salir casi con un máster en fermentación, probar algunos vinos». Dicho y hecho. De la visita a esta bodega que tiene bastantes más de cien años, aunque no siempre ha estado en el lugar que ahora ocupa, lo que uno se lleva es una experiencia que no puede tener en ninguna otra. Y eso es posible en parte porque Don Jacobo es la única de la Denominación de Origen Rioja que está en el Camino de Santiago, de ahí su nombre.

Así que durante el recorrido por esta planta situada a la entrada de Navarrete, a 12 kilómetros de Logroño y 576 de Santiago de Compostela, el visitante se convierte por un momento en peregrino. Sale al camino, puede hacerse una foto con un cartelón en el que se indica este detalle –con un pequeño viñedo de una hectárea y los antiguos depósitos de hormigón al fondo– y caminar hasta las ruinas del cercano Hospital de Peregrinos de San Juan de Acre. Fue construido como hospedería allá por el siglo XIII y la portada del hospital es, desde hace tiempo, la puerta del cementerio de Navarrete (que se puede incluir, ya por libre, en un paseo por el pueblo para hacerse idea de cómo era la construcción). Lo importante del Camino, al menos en lo que a la bodega se refiere, es que el vino ha sido siempre símbolo religioso y bebida de peregrinos.

Bodegas Corral estaba, en origen, en Sojuela, a unos kilómetros de Navarrete. Era 1898 cuando Saturnino Daroca comenzó a plantar las primeras viñas. La boda de su hija con Martín Corral dio el primer nombre a la marca, así como el escudo de armas de la vitola. En 1974 se trasladaron a la ubicación actual y de entonces datan los silos de hormigón ya en desuso. Los retratos de quienes hasta ahora han dirigido la casa están colgados en el despacho, que se mantiene con todo su mobiliario antiguo en la segunda planta del edificio de oficinas de estilo riojano.

Jaulas de madera

Allí están también la sala de barricas bajo el nivel del suelo, que se mantiene a 14 grados –son 4.000, y a los visitantes se les va a explicar todo sobre la elaboración, el material elegido y hasta la utilización de la máquina de trasiego del vino para poder limpiarlas– y el cementerio de vinos, reflejo de todos lo que se han elaborado en más de cien años. Un par de plantas más arriba está el botellero, y aquí un detalle ya casi único: en Don Jacobo las botellas siguen almacenándose en jaulas de madera, con lo que el olor de la sala es peculiar.

La visita normal incluye la degustación de dos vinos (hora y media, 12 euros) o tres (18 euros, es un poco más larga), con embutido de la tierra. Pero la experiencia puede realizarse casi por completo al aire libre en Don Jacobo. Sobre Navarrete hay un alto y allí un viñedo, el que da origen al vino Altos del Corral –que no se elabora todos los años–. Está a 600 metros de altitud, es árido y de difícil acceso, con canto rodado. Las cepas son tempranillo. Y las vistas, panorámicas. Para conocerlo, y entender por qué ahí se produce menos cantidad con más calidad, se organizan paseos a caballo para grupos de entre dos y siete personas, con visita a la bodega incluida (son tres horas y cuesta 34 euros). También existe la opción de visitar en bicicleta y con guía el entorno de la bodega y el pueblo, con el mismo precio y duración, pero en grupos más grandes.

Don Jacobo

Dirección
Carretera de Logroño, km. 10. Navarrete.
Visitas
De miércoles a domingo, 11.00 y 13.00. Sábados: 11.00, 13.00 y 16.00. )941440193. visitas@donjacobo.es

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