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Cristina Alcalá: «Casi el 100% del vino que se bebe en cunca no es Ribeiro»

Cristina Alcalá: «Casi el 100% del vino que se bebe en cunca no es Ribeiro»
MAITE BARTOLOMÉ

ANE ONTOSO

Desde 2005 hasta que entró en Ribeiro (2016) se dedicó a prensa especializada y a asuntos de comunicación y márketing (Radio Nacional, El País...), aunque fue hace casi dos décadas cuando el mundo del vino le «atrapó» por un «cruce de caminos». Es socióloga, pero también ha sido desde sumiller, consultora, hasta catadora profesional, labor que continúa a nivel internacional. Como gallega, sin embargo, quería volver a su tierra. Después de un proceso de selección intenso, la D. O. le dio la oportunidad. Hoy es la secretaria gerente del Consejo Regulador, proclamado el mejor en 2016. Hablamos con Cristina Alcalá a su llegada a Bodega Urbana (Bilbao) para dos catas de Ribeiro, la D. O. más antigua de Galicia y una de las más veteranas de España, con una «larguísima tradición e Historia con momentos muy buenos y regulares».

-¿Cómo se encuentra Ribeiro en la actualidad?

-Está viviendo uno de sus momentos más dulces, de expansión, de recuperar su calidad y de poner en valor el esfuerzo que las bodegas llevan haciendo durante años. Es una D. O. que a pesar de su Historia no es muy conocida como otras en Galicia y tiene elementos muy positivos.

-¿Por ejemplo?

-Ribeiro hace referencia a una comarca, no a una uva. Tiene el peso de la Historia y la autenticidad del marchamo de garantía de origen. Representa mucho los valores de la viticultura y refleja muy bien el territorio, el minifundismo.

Ribeiro tinto

-¿Por qué cree que es menos conocida?

-En los años 40-50 fue así como la gran bodega de España, la mayoría de la gente vivía del vino. Quizá el éxito y ser el único que produces le dieron esa dejadez. Entre medias también hubo una época en la que se dedicaba más al volumen que a la calidad, apostando por variedades que no eran autóctonas. Y se durmió un poco a nivel de imagen en los 80-90 con el boom y el resurgir de las D. O.

-De la cunca (el clásico cuenco de cerámica), la poca calidad... ¿queda algo?

-Por desgracia se ligó Ribeiro a vino turbio, mediocre, tomado en cunca. Y es algo muy curioso porque la cunca realmente es un símbolo de Ribeiro, antes no se bebía en vaso. El problema es que casi el 100% del vino que se bebe en cunca no es Ribeiro. Se ha apropiado de la marca, del prestigio, de una forma de beberlo. Solamente es Ribeiro si lleva la garantía de calidad y de origen, la contraetiqueta.

La cata

En las catas de Alcalá se probaron Pé de Perdiz, Bodegas Campante, Pazo Do Mar Expresion, Val de Souto, Leive Paradigma, Sameirás, Ailalá, Gran Gandarela, Cunqueiro III Milenium, Val Do Deva, Alberte, Antonio Montero Autor, Cordón de Santo André, Eduardo Bravo y Adeus de Campante, que fue el que más gustó a los asistentes, un vino «muy fácil de beber que representa muy bien esa identidad de un Ribeiro: te puedes tomar una copa de aperitivo o comer con él».

-La gente asocia vinos gallegos a vinos blancos. ¿Qué me dice de los tintos?

-Son los menos conocidos, pero de los más genuinos y singulares en Galicia. El 90% de la producción de Ribeiro es blanco y el 8-10% tinto. Luego hay un 1% de tostado-ribeiro.

-Hábleme del vino tostado.

-Es una joya enológica, se hacen unas 2.000-3.000 botellas al año solo por tres bodegas (Viña Costeira, Manuel Formigo y Campante Grupo Reboreda). Es un vino naturalmente dulce, hecho con variedades autóctonas, principalmente Treixadura.

-En Ribeiro se cultivan prácticamente todas las variedades autóctonas de Galicia.

-La variedad más importante es la Treixadura y siempre va acompañada por otras, como Albariño, Godello, Loureira, Caíño, Torrontés, Lado. En tintos, Mencía, Sousón, Brancellao, Ferrón y tres tipos de Caíño. Una de las características de Ribeiro es que siempre se han hecho vinos de mezcla, hay uno incluso elaborado con más de 90 parcelas.

-¿Tienen espumosos?

-Uno, de Viña Costeira. Aunque vienen de atrás.

-¿Cómo ve la cosecha de este año?

-Ha sido atípica, como para el resto, marcada por la helada de abril, la sequía y el granizo. Si lo normal es cosechar entre 13-14 millones de kilos de uva, este año ha habido poco más de nueve millones de kilos.

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