Bodega

Conde de los Andes gana el Best Of internacional de Turismo Vitivinícola

Calados de las bodegas Conde de los Andes en Ollauri./MIGUEL HERREROS
Calados de las bodegas Conde de los Andes en Ollauri. / MIGUEL HERREROS

ANE ONTOSO

La bodega riojana Conde de los Andes ha sido premiada por la Red de Capitales y Grandes Viñedos durante la ceremonia de entrega de los Premios Internacionales ‘Best Of de Turismo Vitivinícola’ celebrados en Bodegas Veramonte, en el Valle de Casablanca (Valparaíso-Chile), en la clausura de la asamblea general anual de la entidad. Un reconocimiento que comenzó el mes pasado en el estadio de San Mamés, testigo del acto de entrega de los Premios Best Of de Turismo Vitivinícola 2018, en la que en esta XV edición han participado 20 empresas con un total de 22 candidaturas.

Galardonada en la categoría de ‘Prácticas sostenibles de turismo vitivinícola’, Conde de los Andes se aloja en tres antiguos edificios y una espectacular trama de calados subterráneos en el barrio de bodegas de Ollauri, cerca de Haro. En 2014 asumió el legado de la antigua casa Paternina y hoy, después de una profunda rehabilitación, cuenta con un recorrido subterráneo de dos kilómetros, un patrimonio histórico que comparte con el público en las visitas a la más antigua bodega aún en uso en España.

Además de la de Ollauri, los Premios Best Of Bilbao-Rioja 2018 reconocieron la labor de bodegas Valdemar (Oyón) y Lecea (San Asensio). La de Valdemar, reconocida en la categoría ‘Experiencias innovadoras de turismo vitivinícolas’, propone una experiencia para adultos con niños de entre 4 y 12 años, en la que los más jóvenes deben ayudar al Conde Valdemar a encontrar sus uvas mágicas, a la vez que se sumergen en el mundo del vino y brindan con mosto.

Valor antropológico

Bodegas Lecea ha sido premiada en la categoría ‘Arquitectura, parques y jardines’. El jurado resalta la extraordinaria labor de una bodega pequeña que sin los recursos de los grandes grupos bodegueros ha realizado, con esfuerzo y dedicación, un impresionante trabajo de rehabilitación de calados abandonados en el Cerrillo Verballe de San Asensio, en plena Rioja Alta.

La familia Lecea ha recuperado el legado de los antepasados e impulsado una oferta de enoturismo de alto valor antropológico. La bodega conserva en perfecto estado seis cuevas del siglo XVI, donde guarda su propio vino, y cada año organiza el pisado de la uva en un antiguo lagar.

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