Y la avena se hizo birra

La etiqueta de la Why Russian? de Laugar/
La etiqueta de la Why Russian? de Laugar

Cervezas Ambar lanza una novedosa receta pensada para las comilonas navideñas, que se inspira en las oatmeals inglesas

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Los zaragozanos de Ambar le dan una nueva vuelta de tuerca a su serie limitada de 'Cervezas Ambiciosas' y lanzan una tirada de 100.000 botellas de medio litro de una ale que incorpora malta de avena entre sus ingredientes. Si el año pasado era el centeno el cereal de moda entre los cerveceros, esta temporada apunta a que la avena será el nuevo acompañante de la cebada, entre las recetas más arriesgadas.

Tampoco es que usar avena sea una revolución. En Inglaterra es común que se incorpore a las stouts. De hecho, existe un estilo que se basa en el uso de este cereal, tan recomendado para guardar la línea. Las oatmeal stouts, literalmente stouts de harina de avena, son una delicia a la que ya han sucumbido los aficionados a las cervezas negras de medio mundo.

Entre nosotros, es notable la adaptación que han hecho los getxotarras de Drunken Bros en recetas como la Hendrix, una dulcuza negro azabache inspirada en el inigualable guitarrista y que combina cuatro maltas (pils, chocolate roasted, crystal y oats) con dos lúpulos (chinook y cascade) con levadura americana. 6,2 grados densos y sedosos como un solo de Jimi.

Más de vanguardia es el uso de copos de avena en otros estilos. Así, sin salir de casa, podemos encontrar la Random Series 20 de Laugar, una session oat ipa; o la Pottoka, colaboración de los de Gordexola con Naparbier, en la que la avena se mezcla con trigo y maltas pilsner, y cuatro lúpulos (Citra, Mosaic, Simcoe y Motuek). El resultado es una resinosa neipa con carácter propio. También lleva avena la Why Russian? Este birrote que se han sacado del sombrero Laugar y los madrileños de La Quince es una white stout, un complejo estilo que busca el sabor y el aroma de una stout en una cerveza rubia. Aquí la avena sirve para simular la textura de las negras británicas. Y sí, el nombre de la cerveza es por El Nota y los 'rusos blancos' que se mete entre pecho y espalda en El Gran Lebowski.

Entre las alavesas, Gorrtixo de Garagart, por ejemplo, es otra de las que no se corta en usar avena. Los nómadas vitorianos tiran de cebada y avena -con maltas Pale, Munich, Melanoidin, Caraamber, Special W, Oat Flakes- para lograr el sabor a caramelo y toffe de su american amber ale con lúpulos Amarillo, Cascade y Citra. La medalla de plata que se llevó en el Barcelona beerr Chalenge de 2016 certifica su calidad.

Reto foodie

La apuesta de Ambar no pretende ser tan rompedora. La casa zaragozana, capaz de aunar como nadie las escalas de gran cervecera con la libertad de ser capaces de seguir dominando su tamaño, presenta una brown ale de 6,4 grados que marida con los platos más contundentes y los sabores terrosos, a la vez que ayuda a digerirlos. El secreto, un coupage de tres maltas (una de ellas la avena) y tres lúpulos nobles centroeuropeos (Saaz, Mitterfruh y Magnat).

«Con un característico color calabaza, Ambar Avena mantiene el espíritu innovador de la colección», señala Antonio Fumanal, maestro cervecero de Ambar. «Hemos utilizado técnicas que no habíamos llevado a cabo hasta ahora y el resultado es sorprendente, muy personal y no enmascara para nada los sabores de los fogones».

Y es que Ambar está muy centrada en que sus cervezas se sienten a la mesa. En que acompañen a los platos. De hecho, estas semanas ha lanzado un reto a 1.500 foodies de toda España. La colección 'lujuria cervecera' propone nueve recetas 'prohibidas' que los participantes deberán cocinar en su propia casa. La iniciativa, en la que colabora también Food in the Box, consiste en darse de alta en la web de Ambar y solicitar la caja con todos los ingredientes necesarios para elaborar el plato. Con el kit en casa, solo hay que seguir en paso a paso de la receta

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