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El ‘txiki-txoko’ organizó talleres para los más pequeños. / Iñaki Andrés

A recoger la mesa

  • El IV Enkarterri Fest Jantour cerró ayer sus puertas en Zalla con miles de visitantes y nuevas demostraciones en vivo

Además de con el paladar, la gastronomía también se disfruta anudándose el delantal. Eso lo que han hecho muchos de los visitantes que este fin de semana han pasado por el IV Enkarterri Fest Jantour. Así que no quedaba otra que concluir de la misma manera: tres demostraciones en vivo y numerosos talleres y catas para todas las edades pusieron fin ayer a la feria organizada por el Ayuntamiento de Zalla y EL CORREO. El buen tiempo contribuyó a garantizar el éxito del evento, al que acudieron miles de personas atraídas por un cartel de magníficos cocineros, productores y expertos en la buena mesa.

«Estamos muy satisfechos del salto cualitativo que se ha dado al certamen introduciendo la jornada del viernes. Le ha dado otro toque haciendo además un guiño a los profesionales», celebró el alcalde, Javi Portillo. El primer edil destacó la mayor presencia de público en Zalla con respecto a anteriores ediciones.

Los visitantes que querían mejorar sus habilidades en los fogones dispusieron de numerosas oportunidades. La escuela de hostelería de Maristas situada en la localidad encartada ofreció ayer un taller de dos horas en el que los participantes rotaban por cuatro áreas: taller oriental, de batidos, repostería y decoración. Los alumnos de los cursos del certificado de profesionalidad ayudaron a impartir las clases junto a los responsables Yolanda Pobeda, Yolanda Vera y Ander Arrizabalaga. «Muestra una parte de lo que se enseña en clase. Está siendo un éxito», celebraron.

Las demostraciones en vivo proponían platos elaborados por cocineros de primer nivel. El ganador del premio Jantour a cocinero novel, Txema Llamosas, del restaurante Casa Garras, preparó platos basados en leche de Bizkaia Esnea. «No hay que salir de Carranza y Balmaseda para encontrar todos los ingredientes», señaló. Yema de huevo de caserío, una carbonara, una papada confitada y un queso ecológico de vaca frisona fueron algunos de los manjares mostrados.

También Gerardo Maza, de la web ‘Cocina con nervio’, abrió su recetario al público y elaboró una carrillera al vino tinto con puré de patata y aceite de trufa negra sobre una panceta deshidratada, humus de garbanzo verde, alcachofas en tempura con lascas de parmesano, cebolla confitada de Zalla con relanzón de Santoña, caviar de yuzu y aire de polvo de algas. «A los dos minutos esto estaba lleno. La gente ha preguntado y probado los platos», destacó.

Pequeños cocineros

Atenta a las recetas estaba la barcelonesa, afincada en Basauri, Silvia Gutiérrez. «Es la primera vez que vengo. Me gusta la cocina, pero ahora tendremos que ir al taller de piruletas porque el pequeño –Pau, de siete años– manda», explicó. Y es que los menores también se metieron en harina. Un ‘txiki-txoko’ les ofreció la posibilidad de preparar dulces. «Algunos se nota que tienen mucho interés. Hay padres que no llegan a ver el trabajo terminado, porque se lo comen antes de enseñárselo», explicó una monitora, Rebeca Díaz.

Pequeños y mayores pudieron participar en talleres de pan organizados por el obrador Costra de Zalla. «El 90% de nuestras ventas es para alta restauración», explicó su responsable, Roberto Fernández.

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