El Correo

¿Viajamos?

Escoja una ciudad del mundo, una cualquiera. Ahora piense qué podrá comer o a qué restaurantes podrá ir sin ningún tipo de duda. Así es, uno puede encontrarse restaurantes italianos, japoneses, coreanos, franceses, cada vez más al estilo USA y también chinos, y por supuesto, algunos restaurantes de fusión. Es decir, uno puede comer productos o elaboraciones como la pizza, los sushis (¿quién nos iba a decir a los vascos hace 20 años que nos íbamos a comer el pescado crudo con arroz?), noodles, kebabs, rollitos de primavera, pollo frito al estilo americano, ceviches y un largo etcétera.

Y yo me pregunto: y nosotros, que se supone que somos tan buenos, que nuestra cocina es tan inigualable, tan especial y singular, que tiene tanto que ofrecer como los pintxos, las cazuelitas, los talos, las brasas... ¿por qué no hay en esas ciudades la opción de comer en un 'basque'? ¿Por qué nuestras elaboraciones y productos no viajan bien? ¿Por qué no nos conoce el gran público? ¿Por qué no sabemos vendernos mejor en el exterior? Son preguntas que me hago frecuentemente porque si las estadísticas dicen que uno de los motivos más reseñables por los que nos visitan es la gastronomía y su riqueza en formas, precios y sobre todo calidad, ¿por qué no somos capaces de exportar uno de nuestros valores más reconocidos en el mundo?

Es cierto que algunas de esas cocinas o elaboraciones particulares de los países antes citados, que tanto se han extendido a lo largo del mundo, se desvirtúan e incluso crean estigmas muchas veces. Es claro, por citar algún ejemplo, el caso de los restaurantes supuestamente chinos, donde uno puede encontrarse algunas veces malas imitaciones de lo que se pretende vender, desdibujando así la esencia de lo auténtico y creando cierto estigma de la marca gastronómica del país. O cuando la gente piensa que Japón son sushis o nigiris cuando en realidad detrás de estas cocinas existe una riqueza cultural y gastronómica inimaginable.

En definitiva, sigo soñando con algún día poder encontrar algunas de nuestras elaboraciones más características o emblemáticas por el mundo, pero eso sí, como estoy soñando, que todas sean de calidad y que no nos pase lo que a otros.

On egin.

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