El Correo

Exclusión alimentaria de calidad

Hace pocos días me propusieron repetir la misma experiencia que la de hace 8 años: diseñar un menú para los pacientes del hospital de Galdakao para el día 5 de junio. El caso es que la idea me resultó tan atractiva como años atrás, y también me recordó lo difícil que es muchas veces cocinar para «colectividades» y más en concreto, cuando hay que hacerlo para «clientes» tan especiales. Mi primera toma de contacto seria y precisa con este mundo, fue hará ahora unos 7 u 8 años, cuando de manera conjunta con el hospital de Galdakao, nos propusimos hacer un libro sobre recetas fáciles de hacer, con productos que se pudieran adquirir de forma sencilla y en establecimientos y mercados locales. En definitiva, queríamos crear una herramienta para aquellas personas, que por distintas razones entendíamos que tenían y tienen mayores dificultades para alimentarse de una manera gustosa.

Abordamos distintos capítulos como la obesidad infantil, la insuficiencia cardiaca, la diabetes, insuficiencia renal, celiaquía, embarazo y lactancia, infancia y edad adulta. Cada uno de los capítulos está avalado por un médico especialista, lo cual ofrece garantía para el consumidor. Lo cierto es que hasta entonces no me había dado cuenta de la dificultad de afrontar recetas desde ciertas limitaciones y de la importancia que tiene para algunas personas, y esto va a más.

Hoy, puedo observar con gran asombro que es muy rara la vez en la que en una mesa de cuatro comensales no haya ninguna intolerancia, alergia o restricción alimentaria. Nosotros, el sector en general, no tenemos el conocimiento suficientemente para atender adecuadamente a muchos clientes con estas características, y por eso, desde las escuelas, instituciones o algún ente, tienen que formarnos para diseñar con garantía platos aptos para personas con alguna dificultad alimentaria.

Termino con un breve, pero claro ejemplo. Cuando alguien con restricciones llega al restaurante y adaptamos el menú a sus necesidades, y lo hacemos con la pretensión de que sea tan bueno como el de sus compañeros de mesa, la persona lo valora y te da las gracias. Es en ese momento cuando entiendo que algo que debería ser normal se convierte en algo extraordinario para ellos, cuando en realidad debería de ser un derecho. A veces creo que son personas en riesgo de exclusión alimentaria de calidad. Si cocinamos lo que comemos y somos lo que comemos... ¡Cocinemos conciencia social para alimentar un futuro mejor!

On egin.

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