El Correo

Nabarniz: alubias y menestra a las faldas del Iluntzar

El caserío Ikazuriaga tiene más de 500 años de antigüedad.
El caserío Ikazuriaga tiene más de 500 años de antigüedad. / Fotos: Maika Salguero
  • Caseríos antiguos, montes, el Bosque de Oma, Santimamiñe... Cualquier opción es buena con la excusa de comer un buen plato en la comarca de Busturialdea

La conocen como 'Barberukua'. En su día fue el clásico bar de pueblo en el que tenían de todo, desde una tienda hasta una barbería. Hace más de cien años que sus abuelos abrieron las puertas del Aboitiz. En esa misma casa nació su padre. Y hoy Lourdes es la cocinera de este restaurante de Nabarniz, un pueblo localizado en la comarca vizcaína de Busturialdea. Le ayuda su marido, que dejó la mar para embarcarse en una singladura entre fogones. ¿Su especialidad? Las alubias rojas. Pero no es una legumbre cualquiera, estas son de la tierra de Nabarniz. «La materia prima es de aquí. No sé si es por la altitud del terreno o por qué, pero tiene la piel más finita, no se rompe al cocer y te hace un caldo espesito. Es especial», describe con cariño. El otro plato estrella del Aboitiz es la menestra. Empezó a cocinarla su ama enriquecida con cordero hace tres décadas, aquella época en la que el local tenía sus comedores de 75 y 30 metros cuadrados a rebosar. La mujer ayudó en el negocio familiar hasta los 74 años. «Nos ayudaba mucho», agradece Lourdes.

Los nuevos tiempos han determinado algunos cambios en los platos de la cocinera. El cordero, por ejemplo, es asado al horno. «La gente ha cambiado un montón, no quiere grasa y la salsa la quiere limpia -explica-. Ahora trabajamos mucho el pescado a la plancha». Disponen también de buenas carnes que llegan de la carnicería Andrés, en Gernika. El boca a boca ha convertido al Aboitiz en un lugar de peregrinaje por los amantes del buen yantar. No es el único sin embargo, pues otros restaurantes ofrecen menús de calidad para disfrutar de la comida a las faldas del monte Iluntzar. Porque en el recorrido que hoy nos ocupa manda el sustento que nos vamos a llevar a la boca. Se trata de la excusa por la que nos acercaremos a Nabarniz.

Vistas y caseríos

El pueblo se encuentra enclavado en el corazón de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai y se compone de los barrios Ikazurieta, Intxaurraga, Lekerika, Merika, Uribarri-Zabaleta y como núcleo urbano el de Elexalde. El monte Iluntzar ya mentado es la cumbre más elevada de la sierra de Leia o Aziro con sus 726 metros y un desnivel de 363, a la que se puede acceder con facilidad desde el barrio de Merika. La caminata dura hora y cuarto y desde lo alto la vista se antoja espectacular. En el barrio de Elexalde podemos encontrar, asimismo, caseríos con más de 500 años de antigüedad. Hórreos, castros de la Edad de Hierro... Iniciamos el recorrido en el barrio Elexalde hacia Merika y nos movemos por sus caminos asfaltados para descubrirlos.

El caserío Ikazuriaga del barrio de Ikazurieta, con estructura y armazón de madera, está considerado como uno de los primeros caseríos vascos y su origen se sitúa en torno a 1480, con posteriores reconstrucciones en el siglo XVII y el XX. La zona también ofrece monumentos de interés como la iglesia de Santa María de Gorostiza, la ermita de San Cristóbal (Ikazurieta) o la de San Miguel (Uribarri-Zabaleta).

El entorno del Nabarniz, rural en toda su extensión, es una inyección de aire puro para el visitante. Desde que llegamos el paisaje bucólico despierta los sentidos. Mirar hacia una ladera significa observar a un par de rumiantes que acercan sus cabezas para que uno acaricie al otro con su lengua, o quizás lo acicale. Significa ver a un caballo castaño de fino pelaje de guardián en la parcela. Significa ver cómo las aves planean sobre los campos henchidos de flores hasta tocarlos antes de volver a poner rumbo al cielo.

La propuesta

Un buen plan de sábado (o domingo) puede comenzar en Gernika. Nunca está de más hacer un a visita al lugar que custodia las raíces vascas. Un buen pintxo nos dará aliento para acercarnos a Nabarniz, pero uno sencillo para dejar hueco. Allí pondremos en práctica la ruta por los caseríos o, incluso, a la cima de Iluntzar. Así llegará la hora de comer. Aboitiz, Herriko Taberna, Nabarniz Jatetxea, Arita Berri en la cercana Ereño (la subida a la ermita de San Miguel de Ereñozar es otro paseo interesante y garantiza las mejores vistas de la ría de Gernika)... cada uno de ellos puede ser una buena elección para calmar el hambre. Después, podemos descender hacia las playas de Laga o Laida para bajar la comida. En su caso, también está cerca Gautegiz Arteaga con su castillo o el Urdaibai Bird Center, el centro de avistamiento de aves.

Cabe recordar, sin embargo, que hay alternativas a nuestra propuesta pues muy cerca del lugar el Bosque Animado de Oma, que pintó Agustín Ibarrola como una expresión de la corriente Land Art, espera al visitante para alegrarle la vista. Como la cueva de Santimamiñe, el yacimiento rupestre más importante de Bizkaia, también de camino. El viajero elige la opción más seductora según el plan para su día libre.

Todas son interesantes antes de sentarse a la mesa en Nabarniz, donde esperarán unas buenas alubias de la tierra o una deliciosa menestra. Importante, no obstante, reservar con antelación y, al menos, no llegar más tarde de las 15.30 horas, no vaya a ser que nos quedemos sin bocado.

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