El Correo

Ea: singladura entre letanías, caseríos y manduca

Panorámica desde la ermita Talako Ama hacia el mar y el estuario de la ría de Ea.
Panorámica desde la ermita Talako Ama hacia el mar y el estuario de la ría de Ea. / MAIKA SALGUERO
  • El pueblo vizcaíno ofrece un abanico de posibilidades para pasear y contemplar vistas inmejorables antes de reponer fuerzas en sus restaurantes

La ribera de la meta del del río Ea, en el pueblo vizcaíno del mismo nombre, nos traslada sin querer a los canales venecianos de Italia. Nada tiene que envidiar este pueblo, sin embargo, a la ciudad de las góndolas. Esta senda es mucho más bucólica y sencilla. Y de gran belleza. Las casas jalonan ambas orillas, saludan al puente viejo que preside el camino y el agua fluye hasta desembocar en el mar. La margen derecha continúa hasta la playa. Allí, dos letras gigantes de color azul nos recuerdan dónde estamos. Nos fijamos en los árboles que acarician la superficie del mar como aves que se posan a descansar. En ese mismo punto se halla un pequeño puerto y la casa Beletxe. Situada en el paseo de la Tala, la construcción de madera sujeta por fuertes pilares, sirve para guardar las artes de la pesca. Se trata del edificio por antonomasia del pueblo y forma parte de su escudo.

De momento la dejamos a un lado y continuamos de frente hasta el final del muelle. Conviene considerar en este punto la recomendación de subir una pequeña escalera de caracol que desemboca en un mirador. No es muy grande y si vamos con niños hay que estar atento. Esta parada merece la pena y sirve de aperitivo para lo que veremos más tarde. Regresamos a la casa Beletxe para dejarla de nuevo a un lado y tomar el Vía Crucis que nos llevará hasta la ermita Talako Ama. No hay pérdida, todo está perfectamente señalizado. Primero un pequeño tramo de escaleras. Después el sendero de las Letanías discurre por un camino rural y pedregoso.

Cada poco tiempo nos encontraremos con cruces, cada una con un número. Las vistas desde aquí ya son hermosas. Las ramas de los árboles encuadran la foto cuyo protagonista es de nuevo el mar. Cruzamos un poético puente de madera. Un pequeño 'arreón' y nos plantamos en la Atalaya. Hemos recorrido unos 700 metros en apenas diez minutos y a unos 150 metros de desnivel. El regalo es inmejorable. Por un lado, vemos la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, popularmente conocida como Talako Ama. Cuenta la leyenda que unos pescadores encontraron a la Virgen entre las olas, mar adentro. La recogieron y decidieron construir una ermita en su honor. Qué mejor lugar que una atalaya sobre el litoral de Ea. Es lo que vemos al otro lado del templo. Un mirador con bancos desde el que observar el gigante azul y el pequeño estuario de la ría de Ea. Debemos tener cuidado con el suelo, ya que puede resultar resbaladizo en algunas partes.

La Salve de los arrantzales

Los arrantzales tienen hoy en día el protocolo de tocar la bocina al entrar y salir de puerto a la vez que ofrecen una Salve en señal de protección y agradecimiento. San Nonato acompaña, entre otros, a Talako Ama. Se dice que antiguamente las mujeres embarazadas se dirigían a él para pedir un buen parto o, también, ofrecer el recién nacido por gozar de buena salud. En diciembre, el pueblo de Ea celebra misa cantada en la ermita y romería popular en la plaza. Antes también era costumbre que los niños de la escuela se dirigieran a la Virgen en el altar, uno a uno o en grupo, con canciones y flores que habían preparado.

El sendero se puede dejar en este tramo, pero es interesante saber que continúa por las laderas sobre la atalaya. Entre pinos y eucaliptos se llega al barrio de Biax para proseguir después por carretera con el objetivo de llegar a la ermita de San Bartolomé, donde se puede encontrar un área recreativa, un antiguo pozo y una fuente. El sendero finaliza en Ea después de 3,3 kilómetros y una hora a pie.

El pueblo vizcaíno ofrece más recorridos por su tierra. Destaca el denominado 'Siguiendo al Agua' de unos siete kilómetros y unos 200 metros de desnivel. En este caso los puntos de interés son los antiguos molinos de Legartza, Goikoetxe y Urtubiaga. Otro de los senderos que se pueden disfrutar en Ea es el llamado ‘Por el Camino de los Reyes’. Este, en cambio, tiene 5 kilómetros. Se toma el camino que marcha por detrás del cementerio y a lo largo de él se puede ver el barrio de Natxitua, donde se encuentra el invernadero de comida japonesa ecológica de Nagako Ikeguchi, la fuente y el lavadero de Iturriña y la playa de Lapatza. Existe otro recorrido de dos kilómetros y medio con un desnivel de 70 metros muy cómodo que aguarda vistas panorámicas, el barrio de Bedarona y un antiguo calero. Las rutas que ofrece el Ayuntamiento de Ea y que se pueden ver en su página web (eakoudala.net) están salpicadas también de un crisol de caseríos a lo largo de cada trayecto.

De tanto andar es seguro que el hambre tocará la campana. Ea dispone de varios restaurantes de comidas muy diferentes. Podemos parar, por ejemplo, en la taberna Zubiondo (Aritza, 1, 946275951), cerca del tramo de puentes donde hemos comenzado el recorrido. Olga Pérez y Roberto Lorente se encargan del establecimiento y nos recomiendan raciones de «ortigillas de mar (anémona rebozada, 10 €), lengua curada del Bierzo (7,5 €) o espectaculares yemas de espárragos (13 €)». Bon appétit!

DÓNDE COMER

1. Ermintxo

El Ermintxo ofrece una vista espectacular para disfrutar mientras se degusta un buen plato.

El Ermintxo ofrece una vista espectacular para disfrutar mientras se degusta un buen plato. / MAIKA SALGUERO

José Andrés Bilbao Iribar es el dueño y gerente de este restaurante y hotel rural que corona el pueblo de Ea en el barrio de Natxitua. Encontrarás alimentos naturales, pescados de temporada y carnes Eusko Label. Destacan el foie casero, helados y sorbetes naturales. Todo ante unas vistas impresionantes.

Dónde :Elejalde Auzoa, 30 (Natxitua). Precios:Menú del día entre semana, 11 €. Fin de semana a la carta, 40/50 €. Apertura:Cierra los martes en invierno (julio y agosto abiertos). 946277700. Web: www.euskalnet.net/ermintxo.

2. Herriko Taberna

En el restaurante de Aitziber y Gorka destaca el rodaballo, el rape o la merluza en salsa verde, pero también se puede degustar un buen chuletón, entrecot, solomillo, rabo en salsa... o entremeses como almejas, espárragos y jamón. «Todo casero y del País Vasco», aseguran. Ofrece también paella de marisco. El comedor cuenta con una cristalera y hay terraza con vistas al mar. En verano conviene reservar.

Dónde:Barrio Bedarona, 8. Precios: Menú de lunes a viernes 10 €. Precio medio carta fin de semana, 30 €. Apertura: Cierra los miércoles. 946275129.

3. Eskoikiz

Marta Castro regenta este restaurante de Ea que abrió hace año y medio y ofrece menús de comida casera. Los fines de semana por la noche se pueden encontrar, además, hamburguesas. ¿La especialidad? La Eskoikiz: lechuga, tomate, queso, cebolla pochada, bacon, huevo frito y buena carne. Destacamos la terraza cubierta del local.

Dónde: Goikobide, 1 bajo. Precios: Menús, 10/15 €. Hamburguesa completa, 4,5 €. Apertura: Cierra los lunes (salvo festivos y vacaciones escolares). Cenas solo fin de semana. 946275973. Web y rrss: Facebook y TripAdvisor.

4. Aritza

Conocido como 'El bodegón de Ea', Iñaki Morales cogió este restaurante hace tres años. Se halla delante de la playa del mismo nombre y en él mandan los pescados a la plancha aunque también manejan carnes. Trabajan mucho los pintxos y funcionan con raciones. «Todo bien cocinado a fuego lento y sin muchas florituras», revelan.

Dónde: Aritza, s/n, 15 bajo. Precio: medio Menú entre semana, 12 €. Menú fin de semana, 20 €. Carta 25/30 €. Encargos: Sobre encargo, menú concertado para mesas grandes. Apertura: Los lunes cierran (salvo si es festivo y pasan el descanso al martes). 946275029.

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