Vergüenza británica por la expulsión errónea de caribeños

Theresa May con los líderes de los países caribeños./Afp
Theresa May con los líderes de los países caribeños. / Afp

La hostilidad administrativa a los inmigrantes ha afectado incluso a los que residen legalmente desde hace décadas

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres

Theresa May ha pedido disculpas a líderes de los países caribeños presentes en la cumbre de la Commonwealth, asociación de viejas colonias británicas, por errores en la interpretación de una norma que ella introdujo y que habrían llevado a la expulsión de inmigrantes con derecho a residir en Reino Unido y a que varios miles hayan vivido con el temor a que se les deportase.

Comparecen en los medios contando sus historias. En el 'Daily Mail', tras el titular en su portada, 'Fiasco que avergüenza a Reino Unido', Sarah O'Connor, de 57 años, madre de cinco hijos, abuela de cuatro nietos, que llegó de Jamaica en 1966 y perdió su empleo en una tienda de informática en octubre, cuenta cómo le negaron el subsidio de desempleo.

Ha trabajado siempre, ha cotizado a la seguridad social durante tres décadas, pero en la oficina de desempleo le pidieron el pasaporte como prueba de su derecho a residir en Reino Unido. O'Connor no ha tenido nunca pasaporte porque no ha salido del país desde que llegó. Le negaron el subsidio. Podía perder también el acceso a la sanidad pública o a su cuenta bancaria, como les ha ocurrido a otros. Y ser expulsada.

Aproximadamente medio millón de caribeños emigraron a Reino Unido entre las dos fechas de la historia inicial. En 1948. se dio una ciudadanía británica a los habitantes de las colonias y. en 1971. el derecho permanente a quienes ya residían legalmente. Pero no hubo registro oficial. Sucesivos gobiernos cambiaron normas o requisitos para regularizar su estatus, pero los ahora afectados no se han interesado en obtener papeles o no supieron que debían de conseguirlos.

Errores

Los perjudicados son en su mayoría hijos de los primeros inmigrantes. Se les conoce como la generación 'Windrush', el nombre de uno de los transatlánticos que los llevaron de sus islas a los puertos británicos. Un breve novela de Sam Selvon, 'Solos en Londres', publicada en español hace un año por la editorial Automática, retrata personalidades y experiencias en la capital británica de aquellos pioneros.

El descubrimiento de lo que estaba ocurriendo ha llevado a la ministra de Interior, Amber Rudd, a describir la actuación de sus funcionarios como 'espantosa'. El ministerio ha pedido a los representantes diplomáticos de los gobiernos caribeños si ellos conocen el número de expulsados de sus países y ha creado un grupo especial para regularizar, sin coste, la situación de los afectados.

Los errores del Ministerio de Interior se repiten en vísperas de la enorme tarea burocrática que tendrá tras el 'Brexit'. Residentes de la Unión Europea han recibido cartas erróneas de expulsión o han encontrado obstáculos ilógicos para regularizar su residencia. El mes pasado, un informe desveló que, debido a fallos del nuevo sistema de control fronterizo de salidas, no se sabe dónde están 600.000 extranjeros que tendrían que haber abandonado el país.

Los afectados pertenecen a una generación que vivió tensiones raciales pero cuya presencia hoy en Reino Unido no se discute. Como ministra de Interior, May introdujo en 2012 la exigencia de documentos para acceder a servicios públicos o para alquilar casas, en un programa descrito como 'hostilidad ambiental' contra la inmigración ilegal. Su petición de disculpas fue aceptada por líderes caribeños citados por la BBC como la corrección de una injusticia no planeada.

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