Un regalo envenenado para Putin

Una activista de Femen en Kiev./
Una activista de Femen en Kiev.

Miles de partidarios de Navalni se manifiestan por toda Rusia para aguarle el 65 cumpleaños al mandatario ruso

RAFAEL M. MAÑUECO

La idea era estropearle el 65 cumpleaños al presidente Vladímir Putin y se ha logrado en gran medida pese a que ninguna de las manifestaciones celebradas este sábado en más de medio centenar de ciudades rusas fue especialmente multitudinaria. Ninguna de ellas llegó a recibir la correspondiente autorización. La más numerosa, con unos 5.000 asistentes, tuvo lugar en San Petersburgo, ciudad en donde nació Putin. La de Moscú reunió a más de 3.000 personas y hubo cerca de 200 detenidos en todo el país, pese a que, salvo en la antigua capital imperial, no se produjeron prácticamente disturbios.

Las movilizaciones fueron convocadas por el bloguero anticorrupción, Alexéi Navalni, el principal adversario del Kremlin. Él se encuentra desde el lunes en los calabozos cumpliendo una condena de 20 días de prisión menor por sus llamamientos a participar en manifestaciones no autorizadas. Es ya la tercera vez en lo que va de año que la Justicia rusa le mete en la cárcel en periodos cortos sin contar las noches que ha tenido que pasar en comisaría.

La jornada de protesta se articuló este sábado en torno a tres exigencias básicas, la puesta inmediata en libertad del líder opositor, la de no limitar el número de candidatos a las elecciones presidenciales de marzo de 2018 y la de permitir que los aspirantes a desalojar a Putin del Kremlin puedan hacer campaña sin ser perseguidos. Aunque la Comisión Electoral Central ya ha anunciado que Navalni no podrá concurrir a los comicios del año que viene por tener antecedentes penales, él ha intensificado su campaña en las últimas semanas y dice confiar en que al final se le permita enfrentarse a Putin. El máximo dirigente ruso, que este sábado se pasó el día trabajando en el Kremlin, mantiene el suspense sobre su candidatura, aunque nadie duda de que terminará presentándola.

La concentración de este sábado en Moscú tuvo como escenario inicial la céntrica Plaza de Pushkin, pero los manifestantes se dispersaron después en otras direcciones, entre ellas la Plaza Roja, a donde un cordón policial no les permitió acceder. Hubo pocas pancartas, pero sí banderas rusas y pequeñas enseñas rojas, también globos del mismo color, en donde se podía leer «Navalni-2018», en referencia a los comicios presidenciales del año que viene.

«Ladrón»

Se volvió a gritar la conocida consigna «Rusia sin Putin» y otras llamándole «ladrón» o proclamando que «Rusia será libre». Todo el centro de la capital estuvo tomado en todo momento por un fuerte dispositivo policial. Los agentes emplearon megáfonos para recordar a los asistentes que la concentración no estaba autorizada y que debían disolverse. No hubo cargas ni se vieron detenciones.

En San Petersburgo, sin embargo, sí se produjeron ciertos desórdenes. La manifestación comenzó por la tarde en el Campo de Marte de forma pacífica y con una gran afluencia de gente joven. La multitud se trasladó después a la estación de ferrocarril de Moscú, junto a la que algunos activistas cortaron la calle. Fue entonces cuando la policía intervino y lo hizo con dureza. Se produjeron, según la agencias rusas, «algunos heridos» entre los manifestantes. Por otro lado, la radio Eco de Moscú, según informaciones de su corresponsal en la antigua capital de los zares, daba la cifra de 70 detenidos. Se practicaron también arrestos en ciudades como Ekaterimburgo, Pskov, Perm, Samara y Sarátov. En algunos casos de forma preventiva, sin haber siquiera llegado a participar en las protestas.

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