EE UU pone en la diana al jefe de explosivos del Estado Islámico en Europa

Policías belgas en un dispostivo especial tras los atentados de 2016.
Policías belgas en un dispostivo especial tras los atentados de 2016. / EL CORREO

El Departamento de Estado activa la maquinaria legal para actuar contra Ahmad Alkhald, un terrorista sirio cuyo rastro se sigue desde 2015 y que explica la evolución del yihadismo en Europa

ÓSCAR B. DE OTÁLORA

El Gobierno de Estados Unidos ha puesto en marcha la maquinaria legal para actuar contra Ahmad Alkhald, considerado uno de los dirigentes del Estado Islámico (EI) y al que se atribuye ser uno de los responsables de las tramas yihadistas con las que se llevaron a cabo los atentados de 2015 en París y al año siguiente en Bruselas. La actuación del Departamento de Estado -que permite confiscarle finanzas y actuar contra quién le ayude- supone poner el foco sobre un yihadista que lleva varios años en la sombra y cuyo paradero es un enigma. Su biografía, además, explica la evolución del EI en Europa.

Ahmad Alkhald nació en 1992 en Alepo, Siria, y según diversas fuentes formó parte de los primeros jóvenes que corrió a incorporarse al califato cuando este grupo terrorista extendió sus tentáculos desde Irak y comenzó a demostrar su estrategia del horror. Según la reconstrucción de sus movimientos que han realizado las fuerzas de seguridad europeas, en 2015 fue enviado a Europa a través de las redes de refugiados que accedían a Europa a través del mar Egeo. Su primer destino fue la ciudad alemana de Ulm, donde entró en contacto con las células ya existentes de simpatizantes del Estado Islámico. Estos yihadistas le consiguieron documentación falsa con la que viajó a Bélgica, donde se instaló junto con otros expertos en explosivos.

La primera acción que prepararon fueron las masacres de París de noviembre de 2015 en la que fallecieron 137 personas y cerca de medio millar resultaron heridas. Terroristas armados con armas largas bombas caseras atacaron la discoteca Bataclán y el estadio de Francia en el que jugaban un partido de fútbol la selección gala y la alemana. Este atentado supuso el desembarco en Europa de 'la madre de Satán', el inestable explosivo casero que los expertos del EI habían aprendido a fabricar en Siria. En marzo de 2016 el Estado Islámico atacó en Bruselas y mató a 39 personas con en sendos atentados suicidas contra el aeropuerto y el metro. También se usaron bombas caseras.

Correo a Raqqa

El ADN de Ahmad Alkhald apareció en uno de los chalecos de explosivos que fue abandonado por uno de los terroristas en una papelera de Bruselas. La investigación posterior permitió situarle en la misma célula que desde Bélgica había llevado a cabo los ataques de París. En ese momento Francia solicitó una orden internacional de búsqueda y captura contra el terrorista aunque se considera que para entonces ya había huido a través de Turquía y se encontraba en Raqqa, la capital del califato. Esta hipótesis se sustentaba en un correo electrónico enviado por uno de los yihadistas a Siria en el que pedía aclaraciones sobre la fabricación de explosivos caseros a una persona que coincidía con el perfil de Alkhald.

En ese momento toda la maquinaria policial y judicial europea estaba ya en marcha tras la conmoción de los ataques de París y Bruselas. Los datos de la investigación de ambos atentados pusieron de relieve el peso que los suburbios de población musulmana tenían en la expansión del yihadismo y la facilidad con la que los terroristas encontraban refugio en esas áreas urbanas. Las fuerzas de seguridad comenzaron a controlar estas zonas. De la misma manera, el control de Internet como elemento de radicalización se convirtió en una de las prioridades de las fuerzas de seguridad para detectar los movimientos de los yihadistas. Y países europeos como Francia y Alemania aumentaron su participación en la lucha contra el Estado Islámico al otro lado del Mediterráneo.

Imágenes de la entrada del Estado islámico en Raqqa junto a la de un soldado en París y un retrato de Ahmad Alkhald .

El EI, presionado en su propio terreno, modificó su estrategia. Desde sus potentes elementos de propaganda comenzó a reclamar una yihad individual, en la que solicitaba a sus seguidores en suelo extranjero que actuasen sin necesidad de que expertos sirios viajasen hasta el Viejo Continente para adiestrarles. Se produjo entonces la aparición de un nuevo tipo de terrorismo -que se ha dado en llamar de 'low cost'- en el que los atacantes utilizan camiones o furgonetas contra grandes multitudes. Es el caso de Niza, Berlín o más recientemente Barcelona. Los explosivos, una vez que los expertos entrenados en Siria ya no podían desplazarse con libertad por Europa, pasaron a un segundo nivel a la hora de ser considerados el objeto con el que cometer masacres. Entre 2016 y 2017, por ejemplo, tan solo cometió un atentado con bomba: el perpetrado en mayo de este año en Manchester durante un concierto de la cantante Ariana Grande, en el que murieron 22 personas. El resto fue realizado con vehículos y armas blancas.

Terrorista letal

El caso de Barcelona es un paradigma de esta situación. La célula creada por el imán de Ripoll pretendía llevar a cabo un ataque con bombas pero el material casero que preparaban -también la difícil de manejar 'madre de Satán'- estalló por causas desconocidas y mató al propio jefe de la célula. Esta detonación precipitó los ataques de la Rambla y Cambrills.

Los datos revelan que Alkhald es por ahora el principal terrorista que consiguió montar una fábrica de bombas en Europa. Su paradero es una incógnita puesto que existen diversas hipótesis sobre su suerte. Mientras que algunos expertos le sitúan en el núcleo dirigente del Estado Islámico otros servicios creen que pudo morir en Siria. La decisión de Estados Unidos de designarle sin embargo indica que existen indicios de la supervivencia de uno de los yihadistas más letales que ha recorrido Europa.

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