La trama rusa cerca a la familia Trump

Ivanka y Donald Trump Jr. escuchan a su padre durante una rueda de prensa ofrecida en Nueva York en 2015. / PETER FOLEY / EFE

El primogénito del presidente deberá también declarar ante una comisión del Senado

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

Otro miembro de la familia Trump se ha convertido en objeto de investigación del Congreso. Donald Trump junior, el primogénito del magnate inmobiliario convertido en presidente, ha admitido tras muchas contradicciones que se reunió con una abogado rusa bien conectada con el Kremlin que le prometió información que perjudicaría a Hillary Clinton. «Nuestro Comité de Inteligencia necesita entrevistarle a él y al resto de los que acudieron a esa reunión», anunció ayer la senadora republicana Susan Collins.

La CIA, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y el FBI han determinado con certeza que Rusia es responsable de los ataques cibernéticos que piratearon los correos personales del jefe de campaña de Clinton, John Podesta, y de la cúpula del Partido Demócrata. Falta determinar si la campaña de Trump se coordinó con el Gobierno ruso para sabotear la democracia estadounidense o simplemente se benefició de la aversión de Vladímir Putin por la exsecretaria de Estado, a la que culpaba de agitar manifestaciones contra él.

Falta determinar si el equipo del mandatario se coordinó con el Kremlin para atacar a su rival LA CLAVE

El encuentro organizado por el primogénito de Trump el 9 de junio de 2016 -apenas dos semanas después de convertirse en el candidato presidencial del Partido Republicano- demuestra que, al menos, estaba dispuesta a negociar con los rusos para obtener trapos sucios de Clinton. Solo que, según su última declaración, «pronto quedó claro que la promesa de información que potencialmente nos ayudaría era un pretexto para el encuentro». Según 'The Washington Post' el cantante de pop ruso Emin Agalarov, cercano a Putin, fue el artífice del encuentro. Donald Trump junior se lo tomó tan en serio que citó a la abogada Natalia Veselnitskaya en la Torre Trump y pidió a su cuñado Jared Kushner y al jefe de campaña, Paul Manafort, que asistieran al encuentro. Después de negarlo parcialmente el sábado, cuando 'The New York Times' publicó por primera vez información sobre la reunión, el domingo aceptó haberse encontrado con Veselnitskaya, que acababa de defender en Nueva York al hijo del vicepresidente de la empresa estatal rusa de ferrocarriles Denis Katsyv por un caso de lavado de dinero en sus negocios inmobiliarios.

Sin mayor pudor, el primogénito de Trump insiste en que Veselnitskaya le había ofrecido «trapos sucios» de Clinton, pero que su verdadera intención era lograr cambios sobre el estatus de las adopciones rusas en EE UU. Algo que como bien dice no le correspondía a su padre, sino a la Administración de Barack Obama, al que todavía quedaba quedaban ocho meses de gobierno.

Wikileaks

En ese momento, Trump ni siquiera había sido coronado candidato y todo el mundo veía a Clinton como la favorita para ganar las elecciones. Un mes y medio después de ese encuentro, coincidiendo estratégicamente con el preámbulo de la Convención del Partido Demócrata en Filadelfia, Wikileaks publicó los correos privados que intercambiaron altos miembros del Partido Demócrata conspirando para favorecer la candidatura de Clinton frente al socialista Bernie Sanders.

El magnate justifica que su hija ocupara su sillón en el G-20

El presidente de EE UU, Donald Trump, defendió ayer que su hija Ivanka, quien también es su asesora, lo sustituyera temporalmente en las sesiones de la cumbre de líderes del G-20 celebrada en Hamburgo, haciendo fernte así a los numerosos comentarios al respecto. «Cuando salí de la sala de conferencias para reuniones cortas con Japón y otros países, pedí a Ivanka que ocupara el asiento. Muy común. ¡Angela M. (Merkel) está de acuerdo!», explicó Trump a través de su cuenta personal de Twitter.

Ivanka Trump, hija mayor y asesora del presidente, se sentó en el lugar reservado para su padre en la mesa principal de la cumbre el sábado cuando el mandatario se ausentó temporalmente. Es habitual que en este tipo de encuentros algún alto cargo ocupe de forma provisional el puesto de un jefe de Estado o de gobierno cuando éste no está presente, para no dejar vacío el asiento.

La canciller alemana, al ser preguntada al respecto, indicó que entra dentro de las competencias de cada delegación decidir quién de sus integrantes sustituye al titular en caso de ausencia. «Es obvio que Ivanka trabaja en la Casa Blanca», apostilló Merkel.

En otro tuit, Trump sugirió que los comentarios serían muy distintos si las protagonistas de lo ocurrido hubieran sido su rival demócrata en las presidenciales, Hillary Clinton, y la hija de ésta, Chelsea. En ese caso, los «Fake News», como califica Trump a la mayoría de los principales medios de comunicación de EE UU, estarían promoviendo una candidatura de Chelsea a la Casa Blanca, según el mandatario.

Chelsea Clinton respondió a Trump y, también en Twitter, dijo que ni a su madre ni a su padre, el expresidente Bill Clinton, se les habría ocurrido pedirle a ella ocupar su asiento en una cumbre. «¿Estaba (usted) vendiendo a nuestro país? Espero que no», preguntó Clinton a Trump en su tuit en respuesta a un comentario en ese sentido escrito por el presidente aludiendo al tiempo que Hillary desempeñó el cargo de secretaria de Estado.

Eso enturbió la convención con airadas manifestaciones y provocó la dimisión de la presidenta del partido, Debbie Wasserman Schultz. No sería el último obús ruso contra la campaña de Clinton. A las pocas horas de que saliera a la luz el vídeo de Access Hollywod en el que Trump presumía de «cogerle el coño» a las mujeres cuando le daba la gana, Wikileaks filtró los correos personales de Podesta. El tiro de gracia lo dio el director del FBI James Comey, cuando a diez días de las elecciones dijo investigar de nuevo a la exsecretaria de Estado por malos manejos de información clasificada a través de un servidor privado. Comey ha perdido el cargo en su intento de aplicar el mismo celo a la investigación de Trump con Rusia, pero Putin ha ganado peldaños de influencia en la Casa Blanca.

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