La presión crece sobre los países de la UE contrarios a acoger refugiados

El comisario europeo y vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans. /Stephanie Lecocq
El comisario europeo y vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans. / Stephanie Lecocq

Cuando están a punto de cumplirse los dos años, sólo se han trasladado 24.000 migrantes

COLPISA / AFP

Bruselas avanzó este miércoles en su proceso de infracción abierto contra los países europeos reticentes a acoger refugiados en el marco del plan adoptado en plena crisis migratoria, los que recibieron además un primer jarro de agua fría de la justicia europea.

El abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) recomendó a los magistrados rechazar en su próximo fallo el recurso interpuesto por Hungría y Eslovaquia contra el plan para repartirse entre los países del bloque los migrantes llegados a Italia y Grecia.

Estas conclusiones del abogado general confirman que "las decisiones de reubicar [a los solicitantes de asilo] son medidas proporcionadas para aliviar la carga de Grecia e Italia", adonde llegaron más de un millón de migrantes en 2015, se felicitó el comisario europeo de Migración, Dimitris Avramopoulos.

El responsable europeo anunció además que la Comisión Europea pasó a la segunda fase en el proceso de infracción abierto contra Hungría, Polonia y República Checa por negarse a cumplir con sus obligaciones en la acogida de refugiados, con el envío de una petición formal para cumplir con la legislación.

Esta medida, que a largo plazo puede desembocar en duras sanciones económicas, busca que los países reticentes acaben aplicando este plan que debía encarnar la solidaridad europea, pero que ha sacado a relucir las diferencias en el seno del bloque y ha puesto a varias capitales en el punto de mira de Bruselas.

Los países europeos debían, en un primer momento, repartirse en el plazo de dos años mediante un sistema de cuotas hasta 160.000 solicitantes de asilo, principalmente sirios huyendo de la guerra y eritreos, que llegaron a las costas de Italia y Grecia.

Sin embargo, cuando están a punto de cumplirse los dos años, sólo se han trasladado en el marco de este plan 24.000 migrantes. Hungría y Polonia, por su parte, no han acogido por el momento ninguno.

"Cada país debe poder decidir a quién deja entrar o no en su propio territorio. Las leyes europeas son claras, este derecho no puede retirarse", reaccionó este miércoles el canciller húngaro, Peter Szijjarto.

El comisario europeo de Migración se mostró dispuesto por su parte a trabajar y tomar en cuenta las "preocupaciones" de los países señalados si "cambian su posición". "La puerta continúa abierta", añadió en rueda de prensa.

Y la justicia europea parece encaminada a dar la razón a Bruselas después que el abogado general, cuyas conclusiones suele seguir el alto tribunal, estimara que el plan cumple con la legislación europea, contra la opinión de Hungría y Eslovaquia.

Ambos países, que votaron en vano en contra del plan junto República Checa y Rumanía, pidieron a la justicia su anulación por vicios de procedimiento y por considerarlo como una respuesta insuficiente a la crisis migratoria, si bien el abogado general, Yves Bot, rechazó ambos argumentos.

Para Bot, "la adopción de la decisión impugnada no constituye una elusión del procedimiento legislativo" y "el mecanismo contribuye de forma efectiva y proporcionada a que Grecia e Italia puedan hacer frente a las consecuencias de la crisis migratoria de 2015", indicó el TJUE.

Respecto a la escasa eficacia del plan, el abogado general responde que se debe a una serie de factores, entre ellos, a su "inaplicación parcial o total" por algunos países como Hungría, "que es contraria a la obligación de solidaridad y de reparto equitativo de las cargas".

El sistema de "reubicaciones" desde Italia y Grecia se concibió como una derogación provisional del reglamento de Dublín, que otorga la responsabilidad de examinar las solicitudes de asilo al primer país del bloque al que los migrantes entraron de manera irregular.

Esta derogación sigue siendo excepcional, destacó este miércoles el TJUE en un fallo, en el que estimaba que Eslovenia y Austria podían reenviar a Croacia los solicitantes de asilo que accedieron a sus territorios desde este país con la ayuda logística de Zagreb en plena crisis migratoria.

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