Irán prohíbe el inglés para frenar la «invasión cultural»

Alumnas de una escuela de Qom asisten a una clase sobre salud. /AP
Alumnas de una escuela de Qom asisten a una clase sobre salud. / AP

La medida afecta a la educación primaria y llega tras las protestas en el país, que el régimen considera orquestadas desde el exterior

MIKEL AYESTARAN

Los alumnos de educación primaria de las redes pública y privada en Irán no podrán estudiar inglés en las aulas ya que la enseñanza de este idioma «está prohibida por la ley», anunció el director del Consejo para la Educación Superior, Mehdi Navid-Adham. La decisión de los responsables iraníes fue la respuesta a la temida «invasión cultural» anunciada en numerosas ocasiones por el Líder Supremo, Alí Jamenei, que en 2016 ya expresó su malestar por «enseñar inglés hasta en las guarderías».

Jamenei es quien toma las decisiones finales en la república islámica y, como recogió ‘The New York Times’, en su opinión, enseñar inglés a tan temprana edad significa «promover una cultura extranjera en el país». En su página web, el Líder alertó además de que estudiar un idioma es «la mejor y menos costosa forma de inculcar una forma de pensar a las jóvenes generaciones».

La medida adoptada por los responsables de Educación iraníes llega después de unas semanas marcadas por las protestas en las calles de más de sesenta ciudades del país, donde miles de personas han salido a manifestarse por la complicada situación económica. También se han escuchado gritos contra el sistema islámico y desde la cúpula del régimen acusan a países extranjeros como EE UU, Israel y Arabia Saudí de promover unas movilizaciones que se han calmado en los últimos días, pero que desde el 28 de diciembre han costado la vida a más de veinte personas y dejan cientos de detenidos. La influencia del exterior, argumento para prohibir el inglés, es también el motivo principal al que aluden los sectores ultraconservadores para explicar el malestar en las calles.

Las protestas en Irán fueron aplaudidas por dirigentes como Donald Trump, quien a finales de esta semana debe decidir si extiende o no el levantamiento de las sanciones acordado en el pacto nuclear de 2015. Desde Teherán, el jefe del equipo negociador de Irán, Alí Akbar Salehi, telefoneó al director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Yukiya Amano, para advertirle que «si EE UU no cumple su compromiso, la República Islámica de Irán tomará decisiones que podrían afectar a la actual cooperación con la AIEA». Hasta el momento todos los informes del organismo internacional confirman que Irán respeta los puntos de un acuerdo que limita el enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de la sanciones.

Trump ha repetido en innumerables ocasiones que es «el peor pacto posible» y, aunque no tiene pruebas que demuestren que los iraníes quieren fabricar una bomba atómica, se ha mostrado dispuesto a desvincularse del acuerdo alcanzado por su antecesor, Barack Obama.

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