'Hackers', 'trolls', 'fake news' y bromistas, elementos habituales de la propaganda de Putin

Vladímir Putin./AFP
Vladímir Putin. / AFP

Revientan webs de organismos europeos o estadounidenses, a menudo comisiones electorales, ministerios o bancos

RAFAEL M. MAÑUECOMoscú

Los 'hackers' rusos revientan páginas web de organismos europeos o estadounidenses, a menudo comisiones electorales, ministerios o bancos. También tratan de obtener información de ordenadores, teléfonos móviles u otros soportes por si pudiera ser comprometedora, como fue el caso de los correos de Hillary Clinton.

La labor de los 'trolls' es distribuir por las redes sociales historias potencialmente escandalosas conseguidas por los 'hackers' o simplemente mentiras, las 'fake news', con un claro objetivo desestabilizador. En este incendiario sistema de intromisión en los asuntos de otros Estados juegan también un importante papel lo que en Rusia llaman 'prankers', palabra formada a partir del término inglés 'prank' (broma).

Los principales bromistas rusos son Alexéi Stoliarov, alias Lexus, y Vladímir Kuznetsov, también conocido como Vován. Ellos dos, muy populares en Rusia, fueron los que consiguieron burlar el pasado viernes los filtros del Ministerio de Defensa español, cuya titular, María Dolores de Cospedal, tuvo que mantener una conversación con Stoliarov creyendo que estaba hablando con su homólogo letón.

Otras víctimas de sus bromas han sido el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que creía estar hablando con su homólogo ucraniano, Piotr Poroshenko; el antiguo líder georgiano, Mijáil Saakashvili, que recibió una llamada falsa de un miembro del aparato de Poroshenko; Elton John, que se alegró mucho cuando pensó que la llamada telefónica que recibió fue del presidente Vladímir Putin; y muchos otros personajes, en su mayoría de países vecinos de Rusia con los que el Kremlin mantiene malas relaciones.

La llamada a Erdogan fue en plena crisis entre Moscú y Ankara tras ser derribado en Siria un cazabombardero ruso por disparos de un caza turco. La de Elton John fue para mostrar una vez más el lado altamente homófobo de la política del Estado ruso, ya que el famosa estrella del pop británico recibió la invitación del falso Putin de viajar a Moscú para explicarle por qué en Rusia están prohibidas las marchas del orgullo gay. Para desagraviarle, el presidente ruso le llamó al final de verdad. "Las bromas son divertidas, pero la homofobia nunca es graciosa", dijo entonces el artista británico.

Hay que subrayar que ningún político próximo al Kremlin haya sido jamás ridiculizado por los dos humoristas. El abogado ruso, Mark Feiguin, que defendió a las Pussy Riot y a la piloto ucraniana Nadezhda Sávchenko, está convencido de que Stoliarov y Kuznetsov consiguen teléfonos de altos dirigentes extranjeros gracias a 'hackers' y a los servicios secretos rusos. Hasta ahora, no habían nunca logrado acceso a un ministro occidental y menos a un jefe de Estado o de Gobierno. Sí picó, sin embargo, el senador norteamericano John McCain, que creyó que al otro lado del hilo telefónico tenía al primer ministro ucraniano, Vladímir Groísman.

Estas encerronas van por lo general dirigidas a políticos odiados en Rusia y las palabras de Cospedal en cuanto a que ha habido "injerencias" en la crisis catalana procedentes de "territorio ruso", pese a no acusar directamente al Gobierno del país, han sentado mal en la cúpula rusa. Igual que las pronunciadas en el mismo sentido por el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, quien fue duramente criticado la semana pasada por la portavoz de la Diplomacia rusa, María Zajárova.

Ella, sin embargo, no oculta su admiración hacia Stoliarov y Kuznetsov, quienes le han dedicado personalmente su libro "¿Por quién suena el teléfono?". Los humoristas han reconocido que llamaron a Cospedal "por sostener que detrás de la crisis en Cataluña está la mano de Moscú", según informa la agencia RIA-Nóvosti, buque insignia del conglomerado que incluye también a la televisión internacional RT y la agencia Sputnik.

Estos dos medios y otros también oficiales muestran siempre de forma destacada y con mucho jolgorio las fechorías de Lexus y Vován. Empezaron a hacerse conocidos tomando el pelo a celebridades y estrellas del espectáculo. Ahora son un instrumento al servicio del Kremlin.

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