Un terrorista suicida fracasa en su intento de provocar una masacre en Nueva York

Agentes de policía cortan el acceso a las calles circundantes a la estación de Port Authority. / Reuters

Cuatro personas, incluido el detenido, resultan heridas en la explosión en el corredor entre Times Square y la terminal de Port Authority

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

Akayed Ullah, de 27 años, nacido en Bangladesh, encontró ayer en el metro de Nueva York justicia divina, pero no exactamente la que buscaba. El autor del atentado en el corredor que une Times Square con la terminal de autobuses de Port Authority fue el único herido serio de su ataque. Las otras tres personas afectadas fueron por su pie al hospital.

Su pírrica hazaña fue capturada en vídeo por las cámaras policiales que cubren cada esquina de Nueva York, pero en particular el enclave turístico de Times Square, objetivo perpetuo de terroristas profesionales y advenedizos como este. La policía observó que la bomba que se había pegado al cuerpo con velcro y cordones de plástico era todo menos sofisticada, improvisada con explosivos dentro de tuberías.

Lo encontraron en el suelo, retorcido de dolor, con quemaduras en el abdomen y en las manos. Había hecho alguna declaración de apoyo al Estado Islámico que las autoridades prefirieron no compartir hasta que avancen en la investigación. Al poco registraban su apartamento en Ocean Avenue (Brooklyn), donde esperaban encontrar pistas para completar el retrato del último terrorista al uso.

Su mayor logro fue alterar la vuelta al trabajo del lunes, al activar los explosivos a las 7.20 de la mañana en el mayor núcleo de comunicaciones de la ciudad. Quienes viven a las afueras vieron cómo sus autobuses se daban la vuelta al encontrar Port Authority cerrado y horas después las líneas de metro que corren por Times Square seguían saltándose esa importante parada. Más de 3.000 agentes viajaban en los vagones para devolver la confianza a los neoyorquinos, que cumplían con el consejo del alcalde: «Volved al trabajo y no os preocupéis, que no hay más amenazas».

Por una vez, el gobernador Mario Cuomo estuvo de acuerdo con él: «Esto es Nueva York, tenemos a la Estatua de la Libertad en nuestro puerto, es un hecho que será un objetivo codiciado por aquellos que quieran hacer una declaración contra la democracia».

Apenas el pasado Día de Halloween, otro aprendiz de terrorista mató a ocho personas e hirió a once al arrollarlas con una furgoneta de alquiler en el carril bici que bordea el río Hudson de cara a la Estatua de la Libertad. Las autoridades recordaron que desde el 11-S han abortado unos 26 atentados.

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