Un turista vasco en La Habana arrasada por 'Irma': «Apenas hay agua ni comida, solo colas»

Una calle de La Habana anegada tras el paso del huracán 'Irma'./AFP
Una calle de La Habana anegada tras el paso del huracán 'Irma'. / AFP

Un joven de Bilbao que pasó dos días encerrado en su apartamento de la capital cubana relata los devastadores efectos del huracán

Eider Burgos
EIDER BURGOS

«Nosotros no estamos acostumbrados a estas cosas, así que en un principio nos lo tomamos a risa. Parecía que solo iba ser lluvia», cuenta Jan, un turista bilbaíno que hace una semana aterrizó en Cuba dispuesto a disfrutar de dos semanas y media en el paraíso. Un edén que el huracán 'Irma' ha transformado en tragedia al cobrarse la vida de al menos diez personas y arrasar gran parte de la isla con feroces vientos de más de 150 kilómetros por hora. «Está todo destrozado y lleno de escombros».

A Jan le pilló en La Habana. La tormenta le ha obligado a pasar dos días encerrado en su apartamento, sábado y el domingo, tirando de la pasta y el agua del que se aprovisionaron los días previos al desastre y con luz solo a ratos (dos horas iluminados, dos horas a oscuras). La electricidad, un privilegio al que en estos momentos solo pueden acceder las zonas hoteleras, que funcionan con generadores de gasolina. «Ayer estaba toda la capital a oscuras, solo había luz en la zona del Capitolio. Hasta la famosa calle del Obispo, la del bar Floridita y donde Hemingway se tomaba sus daiquiris está completamente a oscuras», recuerda.

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El combustible, sin embargo, es ahora mismo un bien escaso en La Habana. «Hemos tenido que hacer cola durante más de una hora para repostar», explica. Y como con la gasolina, con todo: «Es difícil comprar cualquier cosa, comida o agua potable. No hay casi nada, solo colas en todas partes».

Del mismo modo, dar con una red wifi es casi imposible. Aunque los apartamentos donde se alojaba el bilbaíno presumían de este servicio, al final ha tenido que tirar de coche y desplazarse hasta una alejada área de hoteles. Por el camino, ha recogido a una mujer que llevaba «hora y pico» para coger un autobús.

Porque sin gasóleo, el transporte público es inexistente. Tampoco es que se pueda circular con facilidad: «No es que las carreteras estén cortadas -cuenta el bilbaíno-, es que están arrasadas. El Malecón está totalmente destrozado, se ha colado agua y los túneles cercanos están inundados. Hay militares por todas partes desviando el tráfico y apartando árboles cruzados». Los ciudadanos de La Habana, reconoce, «están ayudando a recoger y a apartar escombros con sus machetes». «Todo el mundo está siendo súperamable».

Gracias a la luz de su apartamento, Jan y el amigo que le acompaña han podido estar al tanto del avance del huracán a través de la televisión, en la que «solo se habla de Irma». Es por eso que saben que las zonas de Cienfuegos, Trinidad y los Cayos, las siguientes paradas de su larga ruta por la isla, ha quedado arrasadas. Aún les quedan dos semanas de viaje y no piensan dejar que la tragedia les tumbe sus planes. En su lugar, pondrán ahora rumbo hacia Pinar del Río, en Viñales, donde el huracán ha pasado de largo tras poner rumbo hacia Florida y hace buen tiempo: «En La Habana también ha salido el sol, pero te puedes imaginar cómo está todo...».

Tras su devastador paso por el Caribe, donde ha dejado 27 víctimas mortales, 'Irma' avanza ahora por Florida. Ha descendido a la categoría 1; aún así, tres personas han fallecido por su causa y millones se han quedado sin electricidad. El presidente de EE UU, Donald Trump, ha declarado el estado como zona catastrófica.

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