Trump abre la puerta a la «opción militar» en Venezuela, que promete defenderse

Nicolás Maduro visitó ayer la sede de la Asamblea Nacional Constituyente para ser ratificado en su cargo. / efe

«Tenemos tropas en todo el mundo. Venezuela no está muy lejos», advierte ante el «lío muy peligroso» que vive el país

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑOCorresponsal

Donald Trump se empeñó anoche en echar gasolina a la convulsa situación que vive Venezuela. El presidente de Estados Unidos advirtió que no descarta una «opción militar» debido a que el país gobernado por Nicolás Maduro, en su opinión, se encuentra sumido en un «lío muy peligroso».

«Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluida una posible opción militar si es necesario», dijo el mandatario en su club de golf de Bedminster (Nueva Jersey), donde pasa sus vacaciones, tras reunirse con el secretario de Estado, Rex Tillerson; su asesor de seguridad nacional, H. R. McMaster; y su embajadora ante la ONU, Nikki Haley.

«No voy a descartar una opción militar (...). Una opción militar es algo que, ciertamente, podemos perseguir», subrayó Trump ante los periodistas. «Tenemos tropas en todo el mundo, en lugares que están muy lejos. Venezuela no está muy lejos. Y la gente está sufriendo y están muriendo», agregó. Preguntado por si se trataría de una operación liderada por Estados Unidos y si su Gobierno busca un cambio de régimen en Venezuela, Trump respondió: «No vamos a comentar sobre eso».

El Pentágono ha negado haber recibido por el momento instrucciones para una incursión armada, dijo un portavoz, Eric Pahon, que remitió cualquier consulta sobre el tema a la Casa Blanca. «Hasta ahora, el Pentágono no ha recibido órdenes», dijo. Pero Pahon acotó que «el Ejército realiza planes de contingencia para distintas situaciones. Si nos llaman, estamos preparados para apoyar los esfuerzos del gobierno para defender a nuestros intereses nacionales y proteger nuestros ciudadanos».

Esta andanada del inquilino de la Casa Blanca se produjo horas después de que Maduro, tras ser ratificado presidente por su Asamblea Nacional Constituyente (ANC), ofreciera realizar una cumbre de presidentes, dialogar «por las buenas o por las malas» y ordenó gestiones para conversar con Washington. «Si está tan interesado en Venezuela, aquí estoy yo (...). Mister Donald Trump, aquí está mi mano», dijo.

Pero la Casa Blanca ha afirmado que Trump solo aceptaría conversar con Maduro «tan pronto la democracia sea restaurada en ese país». Washington y Caracas, que retiraron a sus respectivos embajadores en 2010, mantienen sin embargo vínculos económicos y comerciales, principalmente en la industria petrolera.

Estados Unidos desconoce la Asamblea Nacional Constituyente impulsada por el presidente Maduro para reescribir la Constitución, que la oposición rechaza por considerarla un «fraude» que busca perpetuar al mandatario en el poder. El Tesoro estadounidense aplicó sanciones económicas contra Maduro. Washington también impuso sanciones similares a una veintena de funcionarios y excolaboradores del gobierno desde finales de julio, en rechazo a la asamblea, que también desconocen una decena de países latinoamericanos y la Unión Europea.

«Un acto de locura»

En la primera reacción de un funcionario venezolano a las palabras de Trump, el ministro venezolano de Defensa, general Vladimir Padrino López, calificó la advertencia de «acto de locura, es un acto de supremo extremismo. Hay una élite extremista que gobierna los Estados Unidos y realmente no sé que está pasando», dijo a la televisora estatal VTV.

Padrino prometió que «como soldado junto a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y junto al pueblo» estará «defendiendo los intereses y la soberanía de nuestra amada Venezuela». Maduro había advertido el jueves al gobernante estadounidense que su país responderá «con las armas en la mano» a una agresión, «Venezuela jamás se va rendir (...). Debe saberlo el imperio norteamericano», amenazó.

Trump rechaza una llamada de Maduro

Al mismo tiempo Maduro dijo querer relaciones "normales" con Estados Unidos y ordenó a Arreaza a iniciar gestiones para tener una conversación telefónica con el mandatario estadounidense. Pero la Casa Blanca dijo que Trump solo aceptaría conversar con Maduro "tan pronto la democracia sea restaurada en ese país".

Washington y Caracas, que retiraron a sus respectivos embajadores en 2010, mantienen sin embargo vínculos económicos y comerciales, principalmente en la industria petrolera.

Estados Unidos desconoce la Asamblea Nacional Constituyente impulsada por el presidente Maduro para reescribir la Constitución, que la oposición rechaza por considerarla un "fraude" que busca perpetuar al mandatario en el poder. El Tesoro estadounidense aplicó sanciones económicas contra Maduro. Washington también impuso sanciones similares a una veintena de funcionarios y excolaboradores del gobierno desde finales de julio, en rechazo a la asamblea, que también desconocen una decena de países latinoamericanos y la Unión Europea.

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