Hasta cuatro años de cárcel en Kenia por utilizar bolsas de plástico

Residentes de Kibera, un poblado de chabolas situado en los arrabales de Nairobi. /MARCO LONGARI / AFP
Residentes de Kibera, un poblado de chabolas situado en los arrabales de Nairobi. / MARCO LONGARI / AFP

El mayor exportador del mundo de este producto busca ahora disminuir de forma drástica los desechos en las calles

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Con medidas bastante estrictas, Kenia ha comenzado este lunes su nueva política de tolerancia '0' con las bolsas de plástico. Multas de hasta 38.000 euros, o cuatro años de cárcel tendrán que pagar todos aquellos que produzcan, consuman e incluso carguen alguna bolsa de este material.

Se trata de una medida que busca disminuir de forma drástica los desechos que abundan en las calles del país, que acumula 24 millones de bolsas en un solo mes. Especialemente en la capital, Nairobi, donde muchas personas -sobre todo las más desfavorecidas- viven en medio de las basuras.

No es la primera vez que Kenia intenta sacar una ley de estas características. Lleva diez años intentándolo y ha fallado en dos ocasiones, aunque esta vez el gobierno trabaja duro para que la norma salga adelante. Ruanda, Mauritania, Etiopía y Uganda también han decidido prohibir o restringir el uso de este tipo de elementos.

Las reacciones

La medida ha provocado reacciones diversas. Desde Greenpeace se celebra la nueva normativa que se ha considerado como «un foco de esperanza para fomentar una sociedad ambientalmente consciente», más con un material que puede tardar hasta 500 años en biodegradarse. Sus detractores, en cambio, aseguran que la estrategia es exagerada y que el país no está preparado para una ley que implica castigos de tal magnitud, teniendo en cuenta que muchos kenianos sobreviven con menos de 80 dólares al mes.

Existe otro doble dilema, relacionado no solo con el factor medioambiental sino con el empleo. De acuerdo con el portavoz de la Asociación de Fabricantes de Kenia, Samuel Matonda, el país es el mayor exportador de bolsas de plástico del continente. Si se dejaran de fabricar, se contribuiría para acabar con el problema de raíz. Por la misma razón, sin embargo, detener la producción supondría la pérdida de alrededor de 60.000 puestos de trabajo.

Los visitantes que lleguen a Kenia también deberán tener en cuenta que no podrán usar bolsas de plástico: la policía podrá confiscarlas pero no serán detenidos. Por el momento la nueva ley se aplicará pedagógicamente, es decir, que nadie será puesto en prisión pero si se hará una advertencia y se confiscarán los empaques.

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