La UE abre sus puertas a Serbia y Montenegro… no antes de 2025

Juncker bromea con el pelo de Guy Verhofstadt./AFP
Juncker bromea con el pelo de Guy Verhofstadt. / AFP

Juncker advierte de que la Unión Europea exigirá unas condiciones muy duras

ADOLFO LORENTE

El futuro inmediato se llama ‘Brexit’. A medio plazo, Balcanes Occidentales. El futuro inmediato abrirá por primera vez las puertas de salida del club de clubes, esas que se idearon creyendo que jamás se abrirían. El futuro a medio plazo volverá a abrir las puertas de entrada, esas que se concibieron para hacer una UE grande y próspera. El futuro inmediato dice que Reino Unido se marchará de forma oficial el 31 de marzo de 2019 (aunque de forma definitiva el 31 de diciembre de 2020). El futuro a medio plazo barrunta la adhesión de Serbia y Montenegro en torno a 2025, pero tampoco se pierde de vista a Bosnia y Herzegovina, la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Albania y Kosovo.

El Colegio de Comisarios se reunió ayer en Estrasburgo para trazar la hoja de ruta en el llamado proceso de adhesión al club. El nuevo objetivo de la Comisión Europea se llama Balcanes Occidentales, pero no será sencillo. «Es un camino que queremos recorrer, que es factible, pero no es fácil y no depende de nosotros», advirtió la jefa de la diplomacia comunitaria, Federica Mogherini. Tampoco lo está siendo el ‘Brexit’, ojo, de ahí que no sea descartable al 100% que las puertas de salida o las de entrada lleguen a moverse en un momento dado y continúe el statu quo a Veintiocho. Es difícil, sí; es muy improbable, sí; ¿es imposible? Para nada.

Aunque la cosa británica lo inunde casi todo en Bruselas, ayer tocaba hablar de los Balcanes Occidentales, de una realidad geopolítica muy compleja a la que la UE quiere dar una solución acogiéndola en su seno. Basta con coger un mapa de Europa y observar la situación geográfica de estos seis países. Conforman un enclave situado dentro de las fronteras del club que limita con hasta cinco estados miembros: Croacia, Hungría, Rumanía, Bulgaria y Grecia. Es una suerte de vacío que de llenarse comportaría beneficios «económicos, en materia de seguridad o migración», como recalcó Mogherini.

Lo que ayer hizo el Ejecutivo presidido por Jean-Claude Juncker fue tender la mano, mostrar su buena voluntad, pero también advertir de que el listón es altísimo, sobre todo en un momento en el que muchos estados miembros son cada vez más reticentes a una posible ampliación de la UE para evitar que se convierta en una organización ingobernable.

España dice ‘no’ a Kosovo

Porque más allá de que estos seis potenciales candidatos puedan cumplir con todos los requisitos de acceso, también se encuentran las disputas bilaterales entre ellos y con terceros que dificultan todo sobremanera. Palabra de Juncker, que ayer intervino en el pleno de la Eurocámara: «No puede haber nuevas ampliaciones a los Balcanes occidentales sin que las disputas fronterizas se hayan resuelto antes. Este juego de decir que este problema se resolverá después de la adhesión no puede ocurrir ya. Estos problemas deben resolverse antes de que haya una nueva adhesión o no habrá más». Además, enfatizó que la fecha de 2025 es «orientativa», que solo sirve para «dar aliento» a los candidatos para que acometan las reformas que puedan llevarlas hasta ese paraíso llamado UE.

Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Albania y Kosovo son los otros potenciales candidatos

Aunque Serbia y Montenegro son los países con más papeletas, la Comisión también tiene en su radar a la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Albania, Bosnia y Herzegovina y Kosovo, que presenta los mayores problemas. España, Rumanía, Eslovaquia, Grecia y Chipre siguen sin reconocer su independencia unilateral de Serbia en 2008. En la práctica, esto hace imposible su adhesión ya que todos los estados miembros tienen capacidad de veto. Dicho de otro modo, con que uno de los Veintiocho diga que ‘no’ se acabó el debate. Es el mismo argumentario usado en el ‘affaire’ catalán. Sin el plácet de España no hay nada que hacer.

Y aquí, Madrid también lo tiene claro: «Kosovo no es parte del proceso de ampliación y tiene su propio marco de relación diferenciado: el Acuerdo de Asociación y Estabilización», reza un documento enviado a Bruselas.

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