
El pasado verano, una pila de combustible elaborada 100% en España, por investigadores de la UNED, dejó boquiabiertos a los expertos en energía al ser capaz de generar más potencia con menos combustible, superando incluso los objetivos de eficiencia planteados por el Departamento de Energía de EE UU.
La patente presentada en Berlín por Pedro Luis García Ybarra y su equipo de investigadores generó gran expectación e interés, especialmente por parte de empresas japonesas. Pero el camino de la innovación, desde la patente al producto final, es largo. “Al presentar la patente muchas empresas se interesan, pero no significa que luego vayamos a recibir solicitudes concretas”, dice García Ybarra.
Este tipo de pilas generan electricidad a partir de nitrógeno y aire, expulsando vapor de agua en lugar de dióxido de carbono. El platino o el paladio se emplean como catalizador. La pila de combustible española es capaz de producir 10kW por cada gramo de platino (otros modelos de pilas en su categoría requieren de una carga de platino diez veces superior para producir 8kW) y es capaz de funcionar durante 1.000 horas, “pero son aún resultados preliminares, todavía podría rematarse el producto en lo que respecta a la durabilidad.
Proceso de mejora
Funciona muy bien durante un tiempo pero tenemos que conseguir que, durante un mínimo de 1.000 horas, no haya pérdida de potencia. Eso es lo que estamos haciendo ahora”, dice el investigador de la UNED. “Anteriormente hicimos que funcionase durante 1.000 horas de forma ininterrumpida pero llegados a ese tiempo la potencia era aproximadamente la mitad de la inicial. Todavía hay cosas que se pueden optimizar”.
Paralelamente a la optimización del producto está su introducción en la industria. Los investigadores están trabajando actualmente con Ajusa, una innovadora empresa de Albacete que comenzó fabricando juntas para automóvil en 1972 y que evolucionó hasta dedicarse también a las pilas de combustible desde 2004.
“También fabrican juntas relacionadas con las pilas de combustible, como las que se usan para evitar la fuga de gases”, dice García Ybarra, “no solemos trabajar con empresas interesadas en desarrollar nuestros componentes sino más bien en implantar directamente la tecnología”.
El interés porque estas pilas abandonen su fase experimental y comiencen a introducirse en el mercado es notorio, como demuestra el comienzo de la colaboración entre estos investigadores y el DLR –Centro Aeroespacial Alemán. Aunque el despegue de las pilas de combustible españolas parece prometedor, García Ybarra prefiere mantener los pies en la tierra. “Los resultados de momento son magníficos, pero aún debemos corregir que el deterioro de la pila sea lento”, dice.

