
Los investigadores sintetizaron trozos de ADN para realizar las pruebas.
El ADN es increíblemente pequeño, denso y no necesita de energía para el almacenamiento, por lo que transportarlo y guardarlo es fácil
El almacenamiento de información en dispositivos digitales ha dado un importante salto hacia delante. Si hasta ahora la tendencia consistía en almacenar en soportes magnéticos (como el disquete, el DVD o las tarjetas de memoria) cada vez más pequeños y eficientes, ahora asistimos a una revolución: Información guardada en forma de ADN.
Investigadores del Instituto Europeo de Bioinformática(EMBL-EBI) han creado un sistema para almacenar información digital en forma de ADN, un material que potencialmente podría guardar los archivos durante decenas de miles de años. El nuevo método, que publicó ayer la revista ‘Nature’, posibilita guardar hasta
100 millones de horas de vídeo de alta definición en una taza de ADN.
Los investigadores calculan que actualmente existen unos 3.000 zetabytes (es decir, 3 billones de terabytes) de información digital en el mundo. ¿Cómo almacenar todo esto teniendo en cuenta que no deja de crecer? A diferencia de los discos duros, que son caros y requieren un suministro constante de electricidad, o de la cinta magnética, cuyo contenido se degrada con el tiempo, el ADN "es una forma robusta de almacenar información, como sabemos por los mamuts lanudos, de cuyos huesos podemos extraer material que tiene miles de años y aún podemos interpretar", dice Nick Goldman del EMBL-EBI. Para este investigador, el ADN es también “increíblemente pequeño, denso y no necesita de energía para el almacenamiento, por lo que transportarlo y guardarlo es fácil”.
Reinterpretando el código
Aunque leer información del ADN es una práctica rutinaria en la ciencia de hoy en día, escribir esa misma información ha sido el principal obstáculo hasta conseguir que el almacenamiento en ADN sea una realidad. Como explica el estudio del EMBL-EBI, hasta ahora sólo era posible fabricar fragmentos cortos de ADN. Además, era frecuente encontrar errores en el proceso de escritura-lectura, particularmente con la repetición de alguna de las letras (A, C, G y T) del ADN. El mérito de esta nueva investigación es haber creado un código que resuelve ambos problemas.
“Lo que hicimos es romper el código en muchos fragmentos superpuestos que iban en ambas direcciones, introduciendo una información indexada en el código sobre dónde iba cada fragmento. Hicimos un esquema de codificación que no permitiera las repeticiones. De esa forma, tendrías que tener un error en cuatro fragmentos diferentes para que fallara –lo cual sería muy extraño”, explicó en una nota de prensa Ewan Birney, co-autor del estudio y director asociado del EMBL-EBI.
El material almacenado
Para realizar la prueba, los investigadores sintetizaron trozos de ADN que contenían varios archivos: un mp3 con la grabación del célebre discurso de Martin Luther King, una foto en formato JPG del centro EMBL-EBI, un archivo PDF con el trabajo 'Estructura molecular de los ácidos nucleicos' de Watson y Crick, un fichero TXT con todos los sonetos de Shakespeare y finalmente un archivo describiendo la codificación. A partir de estos archivos se sintetizaron cientos de miles de trozos de ADN. El conjunto tenía el tamaño de una mota de polvo.
“Hemos creado un código tolerante a los errores utilizando una forma molecular que sabemos, durará al menos 10.000 años, o quizá más”, explica Goldman. “Mientras alguien sepa cuál es el código, será capaz de extraerlo si tiene una máquina que pueda leer ADN”. Perfeccionar este sistema y desarrollar los aspectos prácticos de un almacenamiento comercial de ADN son los próximos pasos a dar por este equipo de investigadores.