El Correo Digital
Miércoles, 23 abril 2014
claros
Hoy 7 / 19 || Mañana 9 / 16 |
más información sobre el tiempo
Estás en: >
Noticias

espacio

El proyecto Wikisat prueba con éxito su plataforma de lanzamiento de minisatélites 'low cost'

02.11.12 - 12:39 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
El proyecto Wikisat prueba con éxito su plataforma de lanzamiento de minisatélites 'low cost'
Los investigadores a punto de lanzar el globo que llevará la carga hasta los 32 kilómetros de altura. ULPGC
Mandar un globo a 32 kilómetros de altura y, desde ahí, disparar un cohete capaz de poner en órbita una pequeña carga. Ese es el propósito de un proyecto internacional en el que participan la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC). Una solución barata para lanzar microsatélites a 250 kilómetros de altitud, capaces de dar vueltas a la Tierra durante dos semanas.
Su objetivo es demostrar que se pueden lanzar satélites por muy poco dinero. «Poner en órbita un satélite parecido (en prestaciones) al nuestro puede costar 30 millones de euros y dos años de espera», afirma Joshua Tristancho, investigador principal del proyecto. Con su método los costes se reduce a unos «30.000 euros». Recortan en todo excepto en lo imprescindible. «Como una aerolínea 'low-cost'», dice.
El proyecto tiene tres partes: WikiBalloon, WikiLauncher y Wikisat. La primera es el globo estratosférico que lleva el cohete y el satélite a la estratosfera. «En un lanzamiento desde el suelo el 80 por ciento del combustible se consume en sacarlo de la atmósfera», explica Tristancho. En su caso, el globo y el helio (el gas más ligero que el aire con el que se rellena) suman unos 600 euros entre los dos.
WikiLauncher es la segunda etapa. Un cohete de combustible sólido —«muy seguro»— que envía el satélite desde los 32 hasta los 250 kilómetros de altitud, en órbita baja. Aún no funciona, aunque esperan probarlo y certificarlo el año que viene. Tristancho afirma que esa parte del viaje dura unos seis minutos. En total, en unas tres horas se puede tener un microsatélite operativo.
El satélite en sí se desarrolla bajo el nombre de Wikisat. Todas sus especificaciones tanto de hardware como de software están disponibles de manera pública. Pretenden situarlo en la categoría de los «femtosatélites», que es como se conoce a los que pesan menos de 100 gramos. Calculan que el suyo puede mantener su órbita dos semanas mientras viaja a 8 kilómetros por segundo. «Unos 30.000 kilómetros por hora». Es capaz de dar una vuelta a la Tierra en 90 minutos, aunque solo pasa por el mismo punto de la superficie una vez al día. «Cada trece órbitas», explica el investigador.

Satélites multipropósito
Además de la reducción de costes, el sistema permite un despliegue muy rápido de los satélites. Tristancho cree que pueden ser una buena alternativa para su uso en catástrofes naturales. «Es capaz de enviar imágenes en tiempo real de una catástrofe durante los primeros momentos, cuando es más necesaria», explica. Unos días después se desintegra en su reentrada en la atmósfera y deja libre la órbita para otros usos.
También esperan captar el interés de alguna empresa. «Poner un satélite en órbita por el hecho de hacerlo, no queremos», explica Tristancho. Como su sistema es abierto y público, quieren que el proceso de ingeniería sea conjunto. «Lo que las empresas quieren es probar su chip en el espacio», dice. «Hay una norma no escrita que dice que antes de mandar algo al espacio hay que probarlo». Quieren que su plataforma sea la ideal para llevarlo a cabo.
«El reto no es solo tecnológico, sino de legislación», dice el ingeniero. El primer lanzamiento del Wikiballoon sirvió para el proceso de certificación del sistema, que ha de superar varias dificultades en distintos ámbitos. Además del legal —necesitan notificar a Aviación Civil, a AENA y pedir permiso a la torre de control como un avión antes de despegar—, se deben enfrentar a varios retos. El primero de todos, el viento. «Igual que le pasó al austriaco», explica Tristancho en referencia al salto de Felix Baumgartner desde la estratosfera. «Las condiciones tienen que ser buenas o el globo se puede romper». Y todavía no han conseguido que su cohete funcione. «El motor no arranca», cuenta. Afirma que quieren ir paso a paso, poco a poco. También tienen que asegurar que el sistema de seguimiento funciona correctamente, igual que el videoenlace (la tecnología que permite enviar imágenes de vídeo al suelo aunque no se disponga de conexión a internet).
En la UPC, donde trabaja Tristancho, hay «unas diez personas» colaborando en el proyecto. En la división de 'Espacio' del IdeTic canario, «unas 30». Aún queda tiempo para que el sistema esté totalmente operativo, y no hay fecha clara. Pero Canarias puede convertirse en un 'Cabo Cañaveral' de los microsatélites en un futuro no muy lejano.
En Tuenti
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.