A veces, basta con una pequeña idea para darle la vuelta a lo de siempre, incluso en sectores tan, a priori, poco proclives al cambio como la fabricación y venta de caviar.
Así lo demuestra la empresa granadina Caviar de Riofrío, dirigida por el biólogo Alberto Domezain y que apostó por la innovación y el desarrollo para responder a la pregunta de cómo acercar el caviar a sectores que habitualmente no lo consumen.
La empresa de Loja cría esturiones del Adriático -especie que estuvo gravemente amenazada pero se recuperó en cautividad- de los que extrae el caviar tras 18 años de crianza. Parte de la innovación ha consistido en trabajar respetando la receta original de huevas de esturión y sal, lo que les ha valido también la certificación de “caviar ecológico”.
Con cócteles y como sazonador
La primera propuesta lanzada por el departamento de I+D fueron los dados de caviar, comercializados como acompañamiento para cócteles, chupitos o pinchos. El enfoque estaba puesto en la coctelería y la alta cocina. Los siguientes productos creados han sido Esencia de Caviar y Alma de Caviar, dos sazonadores, de sal con caviar y caviar puro, para su uso en la cocina creativa.
La buena acogida de esta apuesta innovadora ha demostrado que existe un nicho comercial para el caviar más allá de su venta en tarritos de cristal, y también ha demostrado, una vez más, que la I+D no es algo exclusivo de las grandes empresas multinacionales.


