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Pioneros del ‘internet de las cosas’

La zaragozana Libelium se adelantó en 2006 para apostar por sensores y redes inalámbricas. Ahora viven su mejor momento

01.07.13 - 21:55 -
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Pioneros del ‘internet de las cosas’
Alicia Asín y David Gascón, fundadores de Libelium. /Heraldo

Alicia Asín y David Gascón, dos jóvenes ingenieros aragoneses, fundaron en 2006 Libelium, una empresa de sensores y redes inalámbricas. Entonces, lo que conocemos como el ‘internet de las cosas’ era un concepto embrionario, casi experimental, pero ellos no tuvieron ninguna duda a la hora de elegir su camino. «Es verdad que nadie sabía lo que era esto», afirma Gascón, CTO de Libelium, «por eso ahora tenemos mejor posición en el mercado».

Dedicaron ese primer año a darle forma a la idea. «Teníamos más claro el qué que el cómo», apunta Gascón. «Queríamos interconectar partes de la realidad que no estaban conectadas con internet. Teníamos claro desde el principio que queríamos dar un poco de voz al mundo que nos rodeaba, que internet no fueran solamente personas interconectadas sino que también pudiéramos conectar una casa, un monte, un árbol, un jardín o un coche». De hecho, uno de sus primeros proyectos consistió en sensores que, instalados en el monte, informaban de incendios.

Así, empezaron a trabajar con los sensores inteligentes para expandir los límites de internet. Como muchas otras empresas salidas de la Universidad de Zaragoza, iniciaron su aventura a través de un semillero de empresas orientado a las de base tecnológica, el CEEI (Centro Europeo de Empresas e Innovación) de Aragón. «Y todavía estamos», reconoce Gascón, «lo que pasa es que empezamos ocupando un despachito y ahora ya tenemos sitio en una nave, con espacio para hacer y deshacer, todo compartimentado y todos con nuestro espacio para trabajar».

Actualmente, Libelium cuenta con unos 40 empleados, aunque no todos son plantilla. «Sobre todo tenemos muchos programas de colaboración con la universidad y muchos que vienen de proyectos de investigación o becas. Digamos que aprovechamos mucho ‘la cantera’, para que ellos se formen y nosotros contar con su ayuda para desarrollar proyectos. Creemos que es importante».

Crecimiento

En su breve recorrido, lo que ha quedado claro es que tomaron el camino correcto. En estos 6 años, Libelium ha conseguido más de dos docenas de reconocimientos, el más reciente, un Premio Consolida al joven emprendedor, fallado hace apenas unos días. En 2012, Asín y Gascón recibieron, de manos de los príncipes de Asturias, el premio AJE al Joven Emprendedor del Año y el premio TR35 otorgado por la revista Technology Review, que edita el Massachussets Institute of Technology (MIT). Los principales clientes de Libelium son, dice Gascón, «empresas integradoras o consultoras especializadas en determinados mercados, que trabajan en cosas muy técnicas y por tanto necesitan tecnología de sensores. También trabajamos con gente que está investigando en centros o universidades». Y como muchas otras empresas que hoy en día repuntan en España, centran el grueso de su producción en el extranjero.

«Exportamos un 80% de nuestros productos. Básicamente, esta cifra da a entender dos cosas: que dependemos de economías de fuera, y también que somos una empresa que trae dinero a España», apunta el CTO de Libelium. Recientemente, uno de los proyectos de la empresa adquirió una importante repercusión. Se trataba de unos sensores que, fabricados sobre la base de un detector Geiger, detectaban los índices de radiactividad y los compartían en internet, dando la posibilidad al ciudadano de crear, desde su casa, unos mapas de radiación. «Todo esto pasó hace ya dos años. Yo tenía amigos, ingenieros con los que colaboraba en centros de investigación de Tokio, y les dije que qué tal estaba eso, si les podía echar una mano», recuerda Gascón, impulsor de la iniciativa. «Entonces se me ocurrió el tema de fabricar algo que costara muy poco, unos 100 euros, y que la gente pudiera tenerlo en casa para monitorizar su jardín o su cocina». Lo propuso y en menos de un mes tenían fabricado un detector de radiación. «Regalamos unidades a la gente en Japón y a partir de ahí, sacamos una línea de producto, pero la idea inicial sólo era la de ayudar».

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