«A veces tienes que liarte la manta a la cabeza, y esta era una de ellas»

Víctor Ceular recorre una vía en desuso de la estación de Haro con su guitarra.
Víctor Ceular recorre una vía en desuso de la estación de Haro con su guitarra. / L. CARNERO

El compositor jarrero produce su trabajo más personal, en el que se encarga de todas las fases creativas y que verá la luz tras el verano

DANIEL ORTIZ

Víctor Ceular ‘Ceu’ es uno de esos músicos que toda banda quiere tener cerca. Porque, aunque su dominio del bajo destaque sobre el resto de cualidades, este jarrero al que parece aflorarle la casta de uno de los jugadores más emblemáticos y añorados del equipo de la ciudad, es capaz de arreglar un roto y un descosido sobre el escenario.

Su trayectoria en la escena musical riojana se inició en 2004 y desde entonces no ha parado, siempre integrado en proyectos corales.

Ha sido integrante de ‘A mano cambiada’, ‘Ansiedad’ y ‘La Pesadilla de Freud’. En los escasos huecos que le dejan los ensayos y actuaciones con esta última formación, ‘Ceu’ ha aprovechado el tiempo libre que no existía para exponer su talento creativo a corazón abierto, con un trabajo que no puede ser más personal y que, viene a confirmar en esta entrevista, verá la luz tras el verano.

–Con su próximo trabajo se ajusta perfectamente a la definición de un ‘hombre orquesta’. Compone, interpreta, graba y mezcla todos los elementos del álbum como si tal cosa.

–La verdad es que sí. Cuando te sumerges en un proyecto de estas características, en el que quieres tener el control sobre todas y cada una de las fases y procesos de creación, toca liarse la manta a la cabeza. Y en esta nueva iniciativa personal se ve claramente esa vocación, sin duda alguna.

–¿Qué ha sido lo que le ha llevado a emprender una aventura como ésta, sabiendo el sacrificio que implica?

–Básicamente, el hecho de que nadie sabe como uno mismo cómo quiere que suenen las canciones que compone. En este trabajo he incluido composiciones muy personales y me he implicado al máximo para controlar el resultado final del proyecto.

–A menudo es el compositor el que aprieta las tuercas a los intérpretes de sus canciones; en otras ocasiones, ese rol lo ejerce el productor. En su caso, el nivel de exigencia lo marca usted en todos los planos posibles.

–Tanto como letrista como instrumentista me he puesto el listón bien arriba y estoy aprendiendo muchísimo en este viaje, ya que nunca antes había producido ningún disco por mí mismo. Es una labor que implica muchísimo sacrificio. Pero cuando llegas al final del proceso y compruebas que todo ha salido según planificabas, todo ese sufrimiento se vuelve placentero. Está más que justificado.

–¿Qué ha sido lo más complicado y lo más gratificante en el arduo proceso de producción de este compacto?

–Curiosamente, han sido las colaboraciones de otros artistas, en uno y otro caso. Me propuse que siempre hubiera una representación de la gente que ha estado a mi lado en el mundo de la música en cada una de las canciones y finalmente lo he logrado, aunque no ha resultado nada sencillo. Es un proceso un poco tedioso. Pero es de lo más gratificante cuando escuchas la grabación y te dices a ti mismo ‘ésto es justo lo que quería hacer’. Nada te reconforta como poder decirte eso a ti mismo. Te hace sentir bien.

–Centrándonos ahora en la figura del intérprete, ¿qué instrumento de todos cuantos utiliza (bajo, guitarra, violín e incluso piano) le ha dado más guerra durante el proceso de grabación, que habrá sido realmente dilatado?

–Quizás haya sido la batería. Me ha costado horrores porque no es lo mío. ¡Qué le vamos a hacer! (se ríe de forma abierta y sincera). Pero bueno, lo hemos intentado y creo que he podido salir del paso bastante bien.

Nuevos tiempos

–¿La decisión de lanzar su trabajo exclusivamente en formato digital responde a una apuesta por las nuevas tecnologías o, simplemente, a que llevarlo a un formato físico implica un riesgo económico que no quiere o no puede asumir en este momento?

–Realmente hay un poco de las dos cosas. El mercado en el que mejor se mueve la música de mi estilo es, a día de hoy, el digital, a través de sitios ‘web’ y aplicaciones como Spotify. Tengo claro que quiero que mi trabajo esté en estas plataformas, y de hecho, ya he subido a Spotify un adelanto del álbum que no tardará en saliar a la calle. Ahora bien. Si una vez editado veo que la cosa funciona bien en estos nichos, no descarto sacar el álbum también en un formato físico. No me lo planteo en estos momentos, pero tampoco lo descarto.

–¿Tiene ya decidido cuándo verá la luz este nuevo proyecto?

–Mi intención es lanzarlo después del verano, en las próximas semanas, pero todavía no barajo una fecha concreta. A través de las redes sociales lo anunciaré, por si hay alguien interesado en adquirirlo y conocerlo de primera mano.

–¿Y ha dado ya por zanjada la producción o sigue dándole vueltas a los temas cada vez que tiene un hueco?

–Todavía sigo trabajando en el resultado final de cada uno de los temas, la verdad. Intento sacarle brillo a cada una de las composiciones que estarán incluidas en él.

–¿Deben temer sus compañeros de grupo?¿Es este el inicio de un proyecto en solitario o la respuesta a una necesidad creativa puntual?

–En un primer momento, este es el resultado de algo que tenía dentro y que quería sacar a la luz, compartirlo con mis seguidores. Lo cierto es que no sé si va a ser algo que quede aquí o que suponga el inicio de algo más. Por ahora tan solo me planteo ofrecer un concierto con amigos para presentar este trabajo. Prefiero planteármelo así, viviendo al día y viendo cómo viene la cosa.

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