El tripartito se plantea la reordenación de los aparcamientos en las calles Donantes y Rioja

El conductor de un vehículo respeta el paso de un peatón por el ‘paso de cebra’ en la Calle Donantes de Sangre, con aparcamientos en batería en ambos lados./ R. SOLANO
El conductor de un vehículo respeta el paso de un peatón por el ‘paso de cebra’ en la Calle Donantes de Sangre, con aparcamientos en batería en ambos lados. / R. SOLANO

Técnicos municipales visitaron las arterias en compañía de Rivado y García; ampliación de aceras y plazas en línea, entre las alternativas

Roberto Rivera
ROBERTO RIVERA

La cúpula del Ayuntamiento de Haro se plantea, por fin, la reordenación de las plazas de estacionamiento en la Avenida de La Rioja y la Calle Donantes de Sangre, dos arterias donde se hacía patente desde hace meses, en el primero de los casos, y hasta años, en el segundo, el malestar de los vecinos y usuarios con su trama urbana, a la vista de las limitaciones de paso que se acabó imponiendo a los peatones tras el cambio de los aparcamientos, hasta entonces en línea, por otros en diagonal y batería.

Que el tripartito empieza a estudiar la forma de materializar la ‘marcha atrás’ prometida hace ya cinco meses a la comisión de comerciantes y vecinos de la Avenida de La Rioja, para recuperar su formato original, y de acabar con el ‘tapón’ que acabó generando la transformación de las dos líneas laterales de Donantes de Sangre en paradas diagonales, con la consecuente reducción de la calzada y del ancho de las aceras, quedó patente durante la mañana de ayer.

Técnicos de la Administración jarrera se personaron en la zona, bajo la supervisión de la alcaldesa y uno de sus tenientes de alcalde, Laura Rivado y Leopoldo García, informaron a este medio testigos presenciales, y plantearon las alternativas que permitirían resolver el problema que arrastran.

Se deduce de todo ello que empieza a valorarse la adopción de medidas concretas en los próximos meses aunque, según ha podido saber este periódico de fuentes de la propia Corporación, parece darse más prioridad a la situación de Donantes de Sangre que a la de Avenida de La Rioja donde el cambio, cuestionado desde el primer momento, se introdujo a principios del pasado año. En febrero, más concretamente. Y a pesar de la recogida de firmas y la concentración que se celebró, con el respaldo de la Asociación de Comercio de Haro, antes de la entrada en vigor de la nueva ‘zona azul’.

Ciertamente, el aspecto que ofrece esta vía que discurre en paralelo a Santa Lucía, y absorbe buena parte del flujo circulatorio que genera la presencia en la zona de una gran superficie comercial (Mercadona), resultaba tan negativo como el impacto que tuvo sobre los peatones y los propios vehículos la modificación de las plazas de aparcamiento durante la anterior legislatura.

Desde la perspectiva de los viandantes, más sobre la acera de la margen izquierda, resultado de promociones inmobiliarias antiguas que fueron concebidas con un ancho ya de por sí limitado pero para cohabitar con aparcamientos en línea que no le restaban espacio. Y algo menos sobre la margen derecha que dispone de más superficie, al habilitarse tras la construcción de edificios sujetos a otros criterios de urbanización, más favorables para la gente de a pie.

Como consecuencia de la medida adoptada años atrás, no sólo éstos se veían obligados a transitar por una zona peatonal especialmente angosta, sino que los propios automóviles invadían la calzada y complicaban, incluso, la propia circulación de otros por la zona, haciéndolo además en un escenario de mayor riesgo para las cosas y, sobre todo, para las personas.

En una y otra se contempla, no obstante, la misma solución. Al menos inicialmente. La ampliación del ancho de las aceras y la vuelta al origen en la ordenación de los estacionamientos que podrían volver a realizarse de nuevo en línea. Es la opción que se contempla, a nivel técnico, sobre el papel.

Y la misma que puso sobre la mesa el concejal regionalista para la Avenida de La Rioja cuando se reunió, meses después de solicitarlo los afectados y presentar, ya en segunda instancia, cerca de un millar de firmas en contra del cambio introducido.

También en este caso se baraja la opción de ampliar la margen derecha de la arteria, resituando los estacionamientos que dejarían de realizarse en diagonal y marcha atrás, para volver a hacerlo en línea. Incluso en la margen izquierda para reducir el ancho de la zona de tráfico y garantizar, justificaba García entonces, que se no se registrarían paradas en doble fila y se circularía a menor velocidad.

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